Silvia Knoop ordena captura
Fin a la impunidad
Después de siete años de batallas legales, apelaciones, recursos y una larga lista de maniobras dilatorias, la justicia paraguaya finalmente dictaminó la prisión del exfutbolista Cristian “Torito” Bogado. La jueza de Ejecución de la Circunscripción Judicial de Asunción, Silvia Knoop, firmó la orden de captura tras constatar el reiterado incumplimiento de Bogado con la obligación alimentaria establecida para su hijo, fruto de su relación con Shirley Reyes. La decisión implica la revocación del beneficio de libertad condicional que el deportista había obtenido previamente.
La historia, que se ha convertido en un símbolo de la lucha por los derechos de los niños y la perseverancia de una madre, comenzó a desarrollarse hace siete años, cuando Shirley Reyes presentó la denuncia inicial contra su ex pareja. Desde entonces, ha enfrentado un laberinto de obstáculos judiciales, caracterizados por lo que ella describe como “injusticias, chicanerías y maniobras dilatorias”. A pesar de las dificultades, y de sus propios problemas de salud, Reyes nunca desistió en su búsqueda de justicia para su hijo.
“Soporté años de injusticias, miles de chicanerias, que juicios orales, que apelación, casación, inconstitucionalidad, la verdad no es fácil nunca lo fue, aguanté no sé cómo porque la reme contra muchas injusticias. Aguante sola, me banqué sola y más con las enfermedades graves que tengo si parto de este mundo quiero dejar un precedente para todas esas madres que luchan por los derechos de sus hijos que no desistan, que nunca pierdan la fe”, declaró Shirley Reyes a Crónica, visiblemente emocionada por la resolución judicial.
El caso de Bogado había llegado a un juicio oral hace dos años, donde se le concedió una suspensión condicional de la prisión por un período de dos años. Sin embargo, el exfutbolista nunca realizó los depósitos correspondientes a la manutención de su hijo, incumpliendo así las condiciones impuestas por el tribunal. Esta falta de cumplimiento fue determinante para que la jueza Knoop revocara la suspensión condicional y ordenara su ingreso a prisión.
Shirley Reyes se mostró satisfecha con la decisión, aunque reconoció el largo y arduo camino que tuvo que recorrer para alcanzar este resultado. “Tardó años, pero la justicia llegó por fin, le dieron muchísimas oportunidades, la Justicia tuvo muchísimas consideraciones con él, eso era lo increíble, pero llegó el momento en el cual ya no se puede tapar el sol con el dedo”, afirmó.
La situación de su hijo, quien es el principal afectado por la falta de pago de la manutención, ha sido una constante preocupación para Reyes. Afortunadamente, ha contado con el apoyo incondicional de su familia y amigos, quienes le han brindado contención emocional y ayuda práctica. Además, el niño está recibiendo apoyo psicológico desde hace un mes, lo que ha contribuido a su bienestar emocional.
“Hace dos años perdió el juicio oral donde en ese momento el tribunal le dio dos años de suspensión condicional a la prisión y como no cumplió en nada se le revocó eso y se dictó la prisión. Estoy bien, mi hijo igual, contenidos por la familia, amigos y también tiene un apoyo psicológico desde hace un mes ya”, explicó Shirley.
La orden de captura emitida por la jueza Knoop no solo representa una victoria para Shirley Reyes y su hijo, sino que también sienta un importante precedente en la lucha contra la impunidad en casos de incumplimiento de la obligación alimentaria. La decisión envía un mensaje claro a aquellos padres que intentan evadir sus responsabilidades económicas hacia sus hijos: la justicia tarde o temprano llegará.
Este caso ha generado un amplio debate en la sociedad paraguaya sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección de los derechos de los niños y de garantizar el cumplimiento de las obligaciones alimentarias. Muchas organizaciones de la sociedad civil han expresado su apoyo a Shirley Reyes y han destacado la importancia de su lucha.
La resolución judicial también brinda esperanza a otras mujeres que se encuentran en situaciones similares, animándolas a no desistir en la defensa de los derechos de sus hijos. La perseverancia de Shirley Reyes ha demostrado que, a pesar de las dificultades, es posible lograr que se haga justicia.
La policía ya se encuentra abocada a la búsqueda y captura de Cristian “Torito” Bogado para que cumpla la pena impuesta por la jueza Knoop. Se espera que este caso sirva como un ejemplo para otros padres que intenten evadir sus responsabilidades económicas hacia sus hijos, y que contribuya a fortalecer la protección de los derechos de los niños en Paraguay. La historia de Shirley Reyes es un testimonio de valentía, perseverancia y amor maternal, y un recordatorio de que la justicia, aunque a veces lenta, finalmente puede llegar.


