La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México ha presentado una guía metodológica innovadora para el monitoreo de especies indicadoras y la conectividad ecológica en las Áreas de Valor Ambiental (AVA) con categoría de barrancas. Este documento, fruto de una colaboración estratégica con la Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD) a través del Proyecto Bioconnect II, establece criterios técnicos y científicos rigurosos para evaluar de manera sistemática cómo las barrancas de la capital conectan los ecosistemas y facilitan el movimiento de especies, manteniendo así procesos ecológicos esenciales.
La iniciativa representa un paso significativo en el desarrollo de una política de conectividad ecológica a nivel nacional, con un enfoque particular en la escala subnacional. La Sedema, a través de la Dirección General de Coordinación de Políticas y Cultura Ambiental (DGCPCA) y la Dirección General de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental (DGSANPAVA), ha desempeñado un papel crucial en la generación de información técnica para la gestión efectiva de las AVA, especialmente en las barrancas de la Ciudad de México.
Un componente fundamental de este esfuerzo ha sido el estudio Contribución de las áreas de valor ambiental a la conectividad ecológica y la conservación de la biodiversidad , realizado por la asociación civil CONBIODES. Este estudio empleó herramientas geoespaciales de vanguardia y el registro detallado de especies indicadoras de diversos grupos biológicos, con un énfasis particular en los mamíferos, para analizar la conectividad ecológica de las barrancas. Los resultados obtenidos han proporcionado evidencia científica sólida que respalda la toma de decisiones informadas en materia de conservación.
La guía metodológica resultante propone un método de muestreo estandarizado y sistemático para el monitoreo de especies indicadoras. Este enfoque permitirá evaluar la funcionalidad de los corredores biológicos y la calidad de los hábitats de manera consistente y comparable a lo largo del tiempo. La metodología se alinea estrechamente con la Estrategia para la Conservación y el Uso Sustentable de la Biodiversidad de la Ciudad de México (ECUSBE-CDMX) y ofrece recomendaciones concretas para fortalecer la gobernanza de las AVA a través de acciones de manejo integrado y conservación de los ecosistemas de barrancas.
La Coordinación de Estrategias para la Biodiversidad de la DGCPCA y la Subdirección de Áreas de Valor Ambiental de la DGSANPAVA fueron piezas clave en el desarrollo de este estudio. Las autoridades de la Sedema han destacado que este ejercicio sienta un precedente importante para la construcción de un Plan de Conectividad a una escala más amplia, que considere la interacción compleja entre áreas naturales protegidas, otras áreas de valor ambiental y las áreas verdes urbanas. Este plan integral buscará optimizar la conectividad ecológica en toda la Ciudad de México, promoviendo la salud y la resiliencia de sus ecosistemas.
Las barrancas de la Ciudad de México no son simplemente paisajes pintorescos; desempeñan funciones ambientales críticas, incluyendo la recarga de acuíferos, la regulación del microclima y la provisión de hábitats esenciales para una amplia variedad de especies. Estas funciones son cada vez más importantes en el contexto del cambio climático, ya que las barrancas contribuyen a la adaptación de la ciudad a los efectos del calentamiento global. Además, las barrancas ofrecen beneficios significativos para el bienestar de la población, proporcionando espacios para la recreación, la educación ambiental y el contacto con la naturaleza.
La importancia de la conectividad ecológica radica en que permite a las especies moverse entre diferentes hábitats en busca de alimento, refugio y parejas. Esta movilidad es esencial para mantener la diversidad genética de las poblaciones y para asegurar su supervivencia a largo plazo. La fragmentación de los hábitats, causada por la urbanización y otras actividades humanas, puede interrumpir la conectividad ecológica y poner en peligro a las especies que dependen de ella.
La guía metodológica de la Sedema aborda este problema al proporcionar una herramienta para identificar y monitorear los corredores biológicos que conectan las barrancas. Al comprender cómo se mueven las especies a través de estos corredores, los gestores ambientales pueden tomar medidas para protegerlos y restaurarlos. Estas medidas pueden incluir la creación de pasos de fauna, la eliminación de barreras artificiales y la restauración de la vegetación nativa.
El Proyecto Bioconnect II, en el que se enmarca esta iniciativa, tiene como objetivo fortalecer la conectividad ecológica en toda la región de Mesoamérica. La colaboración con la AFD ha sido fundamental para proporcionar los recursos técnicos y financieros necesarios para llevar a cabo este proyecto. La experiencia adquirida en la Ciudad de México puede servir de modelo para otras ciudades y regiones que buscan mejorar su conectividad ecológica.
La Sedema ha enfatizado que la implementación de esta guía metodológica requerirá la participación activa de diversos actores, incluyendo a las comunidades locales, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones académicas. La colaboración y el intercambio de conocimientos serán esenciales para asegurar el éxito de esta iniciativa. La Sedema se compromete a seguir trabajando en estrecha colaboración con todos los interesados para proteger y restaurar la conectividad ecológica de las barrancas de la Ciudad de México y para promover la conservación de su rica biodiversidad. La guía está disponible para consulta pública en el sitio web de la Sedema, fomentando la transparencia y la participación ciudadana en la gestión ambiental de la capital. Se espera que este esfuerzo contribuya significativamente a la construcción de una Ciudad de México más sostenible y resiliente.











