La Universidad Franz Tamayo (Unifranz) está demostrando que la educación superior puede ser un motor de cambio real, impulsando a sus estudiantes de Bioquímica y Farmacia a desarrollar proyectos integradores con un impacto tangible en la salud, el bienestar y el medio ambiente. Estas iniciativas, que van desde alimentos funcionales hasta biocombustibles, no solo aplican los conocimientos teóricos adquiridos en el aula, sino que también fomentan la creatividad, el pensamiento crítico y el emprendimiento.
Durante la gestión pasada, varios proyectos se destacaron por su originalidad y potencial. Entre ellos, sobresalen YoguFlex, un yogur enriquecido con colágeno diseñado para la salud articular; un sérum facial innovador elaborado con almidón de yuca, una alternativa natural para el cuidado de la piel; y un biocombustible producido a partir de aceite de cocina usado, una solución sostenible para la gestión de residuos y la producción de energía limpia.
YoguFlex: Un impulso para la salud articular en la tercera edad
El proyecto YoguFlex se centra en la creación de un yogur funcional enriquecido con colágeno, específicamente formulado para prevenir y aliviar los dolores articulares que afectan a la población adulta mayor. La idea surgió de la observación de un grupo de estudiantes de tercer semestre, quienes identificaron la necesidad de ofrecer productos accesibles y naturales para abordar esta creciente problemática de salud.
Nuestro objetivo es proporcionar una solución efectiva para aliviar y prevenir los dolores articulares, mejorando así la movilidad y la calidad de vida de las personas de la tercera edad , explica Belith Emily Villegas, una de las integrantes del equipo desarrollador. La innovación radica en la utilización de residuos animales, como tarsos de pollo y pezuñas de vaca, que normalmente serían desechados. A partir de estos materiales, se extrae colágeno mediante un proceso meticuloso y validado con pruebas estandarizadas.
Las estudiantes Jhoset Coaquira, Nicol Chiri, María Isabel Escobar, Gloria Vargas, Valery Villarroel y Belith Villegas enfatizan que el proyecto no solo ofrece una alternativa saludable, sino que también incorpora principios de sostenibilidad y emprendimiento. La extracción del colágeno, las pruebas toxicológicas, la estandarización de la densidad y el pH, así como las diferentes etapas de formulación del yogur, han permitido a las estudiantes fortalecer sus habilidades técnicas y de investigación.
Sérum de yuca: Cosmética natural y sostenible
La búsqueda de alternativas más seguras y respetuosas con el medio ambiente en el cuidado de la piel motivó a otro grupo de estudiantes a desarrollar un sérum facial cicatrizante a base de almidón de yuca. Este ingrediente natural destaca por sus propiedades absorbentes, calmantes y matificantes, lo que lo convierte en una opción ideal para el cuidado de la piel.
El sérum está diseñado para controlar el acné, reducir las manchas y mejorar la salud general de la piel del rostro , señala Micaela Ríos, una de las estudiantes involucradas en el proyecto. El equipo optó por la yuca debido a su potencial como ingrediente activo en cosmética natural, aprovechando sus carbohidratos complejos, minerales y compuestos antioxidantes.
La docente y mentora del proyecto, Danitza Mamani, destaca que el almidón de yuca es especialmente adecuado para pieles grasas o sensibles, ya que no obstruye los poros y proporciona un acabado mate muy valorado en la industria cosmética . Además, el proceso de extracción del almidón es completamente natural y no utiliza productos químicos, lo que lo convierte en una alternativa más segura y amigable con el medio ambiente.
Este proyecto se alinea con la creciente tendencia global hacia cosméticos libres de compuestos sintéticos, un mercado que superó los 400.000 millones de dólares en 2023. Las estudiantes están trabajando en la formulación experimental y en la evaluación del potencial comercial del sérum, integrando conocimientos científicos con una perspectiva social y ambiental.
Biodiesel a partir de aceite usado: Energía limpia desde el aula
En el marco del Proyecto Integrador Uno, un grupo de estudiantes ha desarrollado una propuesta para transformar aceite de cocina usado en biodiesel, ofreciendo una solución sostenible a la contaminación causada por la eliminación inadecuada de aceites.
Daniel Pinto, director de la carrera de Bioquímica y Farmacia, subraya la importancia de esta iniciativa, señalando que este proyecto no solo contribuye a reducir la contaminación, sino que también introduce a los estudiantes en la investigación y el desarrollo de biocombustibles, un campo con un impacto significativo en la sostenibilidad energética .
El equipo, conformado por Nicol Estrada, Michael Ferrell, Mishel Huanca, Ariana Torrico, Gabriela Jiménez y Gala Tufiño, lleva más de un año y medio trabajando en pruebas para optimizar el rendimiento del biocombustible. Estamos muy cerca de completar las pruebas y presentar un producto que representa una alternativa energética viable , afirma Estrada.
El biodiesel, al producir menos emisiones contaminantes que el diésel convencional, se ha consolidado como una alternativa clave en países como Estados Unidos y Brasil. El proyecto de Unifranz demuestra que Bolivia también puede avanzar hacia soluciones energéticas limpias y de bajo impacto ambiental.
Un modelo educativo innovador
Los Proyectos Integradores de la carrera de Bioquímica y Farmacia en Unifranz consolidan un modelo educativo que promueve la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas reales. La universidad apuesta por una formación basada en el aprender haciendo , donde la innovación surge del trabajo colaborativo y la investigación aplicada.
Iniciativas como YoguFlex, el sérum de almidón de yuca y el biodiesel demuestran que los estudiantes no solo adquieren competencias técnicas, sino que también desarrollan sensibilidad social, una visión sostenible y un compromiso con el bienestar de la comunidad. Estos proyectos reafirman el papel de Unifranz como una institución que promueve la ciencia con propósito y la formación de profesionales capaces de transformar su entorno. La universidad se posiciona como un semillero de talento comprometido con el desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida en Bolivia.











