Beijing, 4 de febrero de 2026 – En un contexto internacional marcado por la creciente inestabilidad y el cuestionamiento del orden multilateral, los Partidos Comunistas de China (PCCh) y de Cuba (PCC) han reafirmado su estrecha alianza estratégica y su compromiso compartido con la defensa del derecho internacional. El encuentro, celebrado este miércoles en la capital china, entre Liu Haixing, jefe del Departamento de Enlace Internacional del PCCh, y Bruno Rodríguez, canciller cubano y enviado especial del PCC y el Gobierno cubano, subraya la profundidad de los lazos políticos y la alta confianza mutua que caracterizan la relación bilateral.
El encuentro se produjo en un momento crucial, según destacó Rodríguez, en el que el panorama global se deteriora a un ritmo alarmante. El canciller cubano describió la situación actual como una coyuntura “cambiante y peligrosa”, marcada por un “deterioro acelerado del orden internacional” que amenaza la paz y la soberanía de las naciones. Esta evaluación, según fuentes diplomáticas, refleja una preocupación compartida por la creciente polarización geopolítica, el aumento de las tensiones comerciales y la proliferación de conflictos regionales.
Ambas partes coincidieron en que la estabilidad global y el respeto al derecho internacional, tal como se consagra en la Carta de la ONU, son pilares fundamentales para garantizar un futuro pacífico y próspero para todos. Esta postura común se interpreta como una clara señal de rechazo a las políticas unilaterales y a las acciones que socavan el multilateralismo, especialmente aquellas impulsadas por potencias que buscan imponer su propia agenda a nivel mundial.
Durante la reunión, Liu Haixing transmitió los mejores deseos del PCCh al pueblo y gobierno cubano, destacando el dinamismo de las relaciones entre Beijing y La Habana. Rodríguez, a su vez, transmitió los saludos y mejores deseos de paz, prosperidad y salud para el pueblo chino, aprovechando la ocasión del advenimiento del Nuevo Año Lunar. Este gesto simbólico subraya la importancia que ambos países otorgan a la cultura y las tradiciones del otro, así como su deseo de fortalecer los lazos de amistad y cooperación en todos los ámbitos.
La reunión también sirvió para reafirmar la importancia de los vínculos interpartidistas como la piedra angular de la relación bilateral. Tanto el PCCh como el PCC reconocen que la cooperación ideológica y política es esencial para garantizar la estabilidad y la continuidad de la alianza estratégica. A través de intercambios regulares de experiencias y conocimientos, ambos partidos buscan fortalecer sus capacidades de gobernanza y promover un modelo de desarrollo que se ajuste a sus propias realidades nacionales.
La relación entre China y Cuba ha experimentado un notable fortalecimiento en los últimos años, impulsada por una serie de factores, entre ellos el creciente interés de Beijing en expandir su influencia en América Latina y el Caribe. China se ha convertido en un importante socio comercial y un inversor clave en la economía cubana, proporcionando financiamiento y tecnología para proyectos de infraestructura, energía y agricultura.
A pesar de las presiones externas, especialmente por parte de Estados Unidos, que ha mantenido un embargo económico contra Cuba durante décadas, la cooperación entre Beijing y La Habana se ha mantenido firme. China ha criticado repetidamente el embargo estadounidense, calificándolo de una violación del derecho internacional y un obstáculo para el desarrollo económico de Cuba.
La visita de Rodríguez a Beijing se produce en un momento en que Cuba enfrenta importantes desafíos económicos, exacerbados por la pandemia de COVID-19 y las sanciones estadounidenses. El apoyo financiero y comercial de China es crucial para ayudar a la isla a superar estas dificultades y a mantener su estabilidad social y política.
Analistas políticos señalan que la alianza entre China y Cuba también tiene implicaciones geopolíticas más amplias. Al fortalecer sus lazos, ambos países buscan contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región y promover un orden mundial más multipolar. La cooperación entre Beijing y La Habana se extiende a áreas como la defensa, la seguridad y la inteligencia, lo que sugiere una creciente coordinación estratégica en asuntos de interés común.
En el ámbito económico, se espera que la cooperación entre China y Cuba se profundice aún más en los próximos años. Beijing ha expresado su interés en participar en proyectos de desarrollo en Cuba, incluyendo la modernización de la infraestructura portuaria, la construcción de nuevas plantas de energía renovable y la expansión de la industria turística.
Además, China y Cuba están explorando nuevas áreas de cooperación, como la biotecnología, la nanotecnología y la inteligencia artificial. La colaboración en estos campos podría ayudar a Cuba a diversificar su economía y a desarrollar nuevas fuentes de crecimiento.
La reunión entre Liu Haixing y Bruno Rodríguez ha reafirmado el compromiso de China y Cuba de trabajar juntos para construir un mundo más justo, equitativo y pacífico. En un contexto internacional cada vez más complejo y desafiante, la alianza estratégica entre Beijing y La Habana se presenta como un factor de estabilidad y un contrapeso a las fuerzas que buscan socavar el orden multilateral. La defensa del derecho internacional y la promoción de la cooperación Sur-Sur son pilares fundamentales de esta alianza, que se espera que continúe fortaleciéndose en los próximos años.


