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Un fallo catastrófico en la subestación Holguín 220 kV sumió a gran parte de la región oriental de Cuba en la oscuridad total la noche de este martes, 4 de febrero de 2026. El incidente, ocurrido a las 20:54 horas, desconectó por completo del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) a las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, mientras que Holguín experimentó cortes parciales en el suministro eléctrico. La situación ha generado preocupación generalizada y pone de manifiesto la fragilidad del sistema eléctrico cubano.
La desconexión provocó la salida de servicio de unidades clave de generación de energía, incluyendo la unidad de la Central Termoeléctrica (CTE) Felton, los motores de la planta industrial de Moa, y las unidades 3 y 5 de la CTE Rente. Estas plantas, vitales para el suministro eléctrico de la zona, se vieron afectadas de manera inmediata, exacerbando la crisis energética. La pérdida repentina de estas fuentes de generación ha dejado a millones de cubanos sin electricidad, impactando severamente la vida cotidiana, la actividad económica y los servicios esenciales.
Según fuentes oficiales de la Unión Eléctrica (UNE), se están implementando protocolos de restauración para reconectar la zona oriental al SEN. Los equipos técnicos trabajan contrarreloj para reactivar las unidades de generación que se encuentran fuera de servicio y restablecer el suministro eléctrico a las provincias afectadas. Sin embargo, la complejidad de la situación y la necesidad de garantizar la estabilidad del sistema eléctrico implican que el proceso de recuperación podría ser prolongado.
El apagón masivo ha generado una cascada de consecuencias negativas. Hospitales y centros de salud se vieron obligados a operar con generadores de emergencia, poniendo en riesgo la atención a pacientes críticos. El suministro de agua potable se interrumpió en numerosas localidades, afectando el acceso a este recurso vital para la población. Las comunicaciones se vieron interrumpidas, dificultando la coordinación de los esfuerzos de rescate y la información a la ciudadanía.
La actividad económica en la región oriental se ha paralizado por completo. Empresas e industrias se vieron obligadas a suspender sus operaciones, generando pérdidas millonarias y afectando el empleo. El sector turístico, uno de los pilares de la economía cubana, también se ha visto gravemente afectado, con hoteles y otros establecimientos turísticos operando con capacidad reducida o incluso cerrados.
La situación ha desatado una ola de críticas y reclamos por parte de la población, que denuncia la falta de inversión en el mantenimiento y modernización del sistema eléctrico. La obsolescencia de las infraestructuras, la escasez de combustible y la falta de tecnología adecuada son factores que contribuyen a la vulnerabilidad del SEN y a la recurrencia de apagones.
Expertos en energía advierten que la crisis energética en Cuba es estructural y requiere de soluciones a largo plazo. La diversificación de la matriz energética, la inversión en energías renovables y la implementación de medidas de eficiencia energética son fundamentales para garantizar un suministro eléctrico confiable y sostenible.
El gobierno cubano ha reconocido la gravedad de la situación y ha prometido tomar medidas urgentes para solucionar el problema. Sin embargo, la falta de recursos financieros y la compleja situación económica del país dificultan la implementación de soluciones efectivas.
La UNE ha informado que se están realizando investigaciones para determinar las causas exactas del fallo en la subestación Holguín 220 kV. Se sospecha que una combinación de factores, como el envejecimiento de los equipos, la falta de mantenimiento y las condiciones climáticas adversas, podrían haber contribuido al incidente.
Mientras tanto, la población cubana espera con ansias el restablecimiento del suministro eléctrico. La incertidumbre y la incomodidad generadas por el apagón masivo son palpables en las calles y en los hogares. La esperanza de que los equipos técnicos logren solucionar el problema y devolver la luz a la región oriental es lo único que mantiene a flote la moral de la población.
La situación actual pone de manifiesto la necesidad urgente de una reforma integral del sistema eléctrico cubano. La inversión en nuevas tecnologías, la capacitación del personal técnico y la implementación de políticas de eficiencia energética son fundamentales para garantizar un futuro energético más seguro y sostenible para Cuba. El apagón masivo en la región oriental es una llamada de atención que no puede ser ignorada. La estabilidad del sistema eléctrico es esencial para el desarrollo económico y social del país, y su recuperación debe ser una prioridad para el gobierno cubano. La población espera soluciones concretas y a largo plazo que permitan evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.












