Panamá celebra la aprobación del Proyecto de Ley 111, una normativa que redefine la protección infantil al consolidar el acogimiento familiar como la principal alternativa a la institucionalización. La medida, aplaudida por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), representa un avance significativo en la garantía de entornos seguros y afectivos para niños, niñas y adolescentes que, por diversas circunstancias, no pueden permanecer en sus hogares biológicos.
La aprobación en tercer debate de esta ley marca un hito en la política de protección infantil del país, alineándose con la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por Panamá en 1990, y la Ley 285 de 2022, que estableció el Sistema de Garantías y de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia. El acogimiento familiar, ahora regulado de manera integral, se posiciona como una estrategia clave para evitar el daño asociado a la vida en instituciones, priorizando el desarrollo integral de los menores en un contexto familiar.
Unicef ha destacado que las mejoras incorporadas al programa de familias acogedoras impulsadas por este proyecto de ley fortalecen los avances logrados por Panamá en los últimos años. La transición de un sistema centrado en la institucionalización hacia alternativas basadas en la familia, el amor y el desarrollo integral de la niñez y la adolescencia ha sido un proceso gradual, pero constante, y esta ley lo consolida.
La organización ha brindado apoyo técnico y financiero a instituciones clave como la Secretaría Nacional de Niñez y Adolescencia (Senniaf), el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el Órgano Judicial y la Asamblea Nacional, acompañando a Panamá en la transformación de su sistema de protección infantil. Este acompañamiento se intensificó tras el informe de la Asamblea Nacional de 2021, que reveló alarmantes niveles de abuso físico, emocional y sexual en los albergues del país.
El informe de 2021 fue un punto de inflexión. Evidenció la urgencia de desinstitucionalizar a los niños y niñas que se encontraban en situación de riesgo y de desarrollar alternativas familiares para aquellos que no podían regresar a sus hogares biológicos debido a situaciones de violencia o negligencia. La aprobación del Proyecto de Ley 111 es una respuesta directa a estas necesidades, ofreciendo un marco legal sólido para el acogimiento familiar.
Sandie Blanchet, representante de Unicef en Panamá, elogió la velocidad y la calidad de la reforma del sistema de protección infantil en el país, calificándola como un modelo a seguir para otras naciones. La velocidad y la calidad de la reforma del sistema de protección infantil en Panamá es un modelo para muchos países del mundo , afirmó Blanchet, expresando su esperanza de que el Presidente sancione la ley a la brevedad y que el Gobierno Nacional y la Asamblea asignen los fondos necesarios para fortalecer la Senniaf y todos los programas de protección de la infancia y adolescencia más vulnerable.
La asignación de recursos adecuados a la Senniaf es crucial para el éxito de esta nueva normativa. La Senniaf es la institución encargada de implementar y supervisar el programa de acogimiento familiar, así como de brindar apoyo a las familias acogedoras y a los niños y niñas bajo su cuidado. Sin una financiación suficiente, la Senniaf no podrá garantizar la calidad y la sostenibilidad del programa.
El acogimiento familiar no es simplemente una alternativa a la institucionalización; es una estrategia que busca proporcionar a los niños y niñas un entorno familiar temporal, pero estable y afectivo, donde puedan recibir el cuidado, la atención y el apoyo emocional que necesitan para desarrollarse de manera saludable. Las familias acogedoras desempeñan un papel fundamental en este proceso, brindando a los menores un hogar, una familia y la oportunidad de construir un futuro mejor.
Unicef reafirma su compromiso de seguir apoyando al Estado panameño en la transformación de los sistemas de protección infantil, garantizando el desarrollo pleno y la seguridad de todos los niños y niñas del país. La organización continuará brindando asistencia técnica y financiera, así como promoviendo la capacitación de los profesionales que trabajan en el sistema de protección infantil.
La aprobación del Proyecto de Ley 111 es un paso importante, pero no es el final del camino. Es necesario seguir trabajando para fortalecer el sistema de protección infantil, mejorar la calidad de los servicios y garantizar que todos los niños y niñas de Panamá tengan la oportunidad de crecer en un entorno seguro, afectivo y propicio para su desarrollo integral. La colaboración entre el Estado, la sociedad civil y las organizaciones internacionales como Unicef es fundamental para lograr este objetivo. La ley representa una inversión en el futuro de Panamá, en el bienestar de sus niños y niñas, y en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.











