Buenos Aires – La economía argentina navega en aguas turbulentas, con señales mixtas que generan incertidumbre en los mercados. Si bien la “pax cambiaria” se mantiene vigente en esta primera semana de febrero, el dólar oficial experimentó una subida, mientras que los dólares paralelos mostraron disparidad. A esto se suman las pérdidas extendidas de los ADRs en Nueva York y la operación dispar de los bonos, manteniendo el riesgo país por encima de los 500 puntos básicos. El S&P Merval en dólares, por su parte, retrocedió un 1,1% en la plaza local.
La jornada del miércoles estuvo marcada por la publicación de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, un dato crucial en el contexto del debate en torno a la fiabilidad de las estadísticas oficiales. El mercado, aún digiriendo la fuerte caída de los activos argentinos, observa con cautela cualquier señal que pueda indicar un cambio de rumbo en la política económica.
La polémica por la presunta intromisión del Gobierno en el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) añade un elemento de tensión adicional. La expectativa se centra ahora en los cambios planificados para el informe del mercado de trabajo, lo que podría generar nuevas reacciones en los mercados.
El tipo de cambio mayorista cerró a un 8,5% del techo de la banda, la brecha máxima desde el inicio del año, registrada el 22 de enero en un 8,6%. Esta situación pone de manifiesto la presión sobre el Banco Central para mantener la estabilidad cambiaria, utilizando herramientas como la presión sobre las tasas de interés y la compra de divisas.
En el mercado minorista, el dólar oficial cotizó a $1.415 para la compra y a $1.465 para la venta en el Banco Nación (BNA). En promedio, las entidades financieras que reportan al Banco Central (BCRA) ofrecieron la divisa a $1.465,67 para la venta.
A nivel internacional, la situación geopolítica sigue generando volatilidad en los mercados globales. Las tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsan los precios del crudo, el oro y los metales industriales, mientras los inversores adoptan posturas defensivas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que China se comprometió a adquirir 25 millones de toneladas de productos agrícolas, más del doble de lo que compró a fines de enero. Esta noticia podría tener un impacto positivo en los mercados, aunque su efecto real dependerá de la implementación efectiva del acuerdo.
En cuanto a los bonos soberanos en dólares, tras la corrección de la rueda previa, muestran variaciones acotadas, reflejando la cautela de los inversores. La designación de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal (Fed) y las especulaciones sobre un posible mercado “bear” para los metales, siguiendo la tendencia de las criptomonedas, también contribuyen a la incertidumbre.
Analistas señalan que el cierre de 2025 es un dato clave para las aspiraciones del equipo económico liderado por Luis Caputo de volver a los mercados voluntarios de deuda. Los inversores están premiando el “carry trade” y la solidez de los balances por sobre el crecimiento, lo que sugiere que los flujos hacia 2026 se perfilan selectivos, no generalizados. Esto implica que el Gobierno deberá demostrar una mayor disciplina fiscal y una política monetaria consistente para atraer inversiones a largo plazo.
La publicación de los balances empresariales de algunas empresas tecnológicas y la difusión de nuevos datos de la economía estadounidense, prevista para este miércoles, podrían aportar más claridad sobre el panorama económico global.
En el ámbito político, el Gobierno se encuentra reunido para revisar el conteo de votos y ajustar los puntos más sensibles del proyecto de ley, con la mira puesta en su tratamiento en el Senado, previsto para el 11 de febrero. La aprobación de este proyecto es fundamental para el plan de ajuste y estabilización económica del Gobierno.
La situación actual exige una gestión prudente y una comunicación clara por parte de las autoridades económicas. La incertidumbre y la volatilidad son factores inherentes a la economía argentina, pero una política económica coherente y transparente puede contribuir a generar confianza y atraer inversiones. La clave para superar la crisis reside en la capacidad del Gobierno para implementar reformas estructurales que promuevan el crecimiento sostenible y la estabilidad macroeconómica. La atención de los mercados se centra ahora en los próximos pasos del equipo económico y en su capacidad para cumplir con las metas establecidas. La estabilidad cambiaria, la reducción de la inflación y la recuperación del crédito son desafíos fundamentales que el Gobierno deberá enfrentar en los próximos meses.


