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¡Guerra Fiscal en el Fútbol Brasileño! Lula Divide el Deporte

No dia da votação final do projeto da reforma tributária no Senado, foi incluída uma emenda de redação que igualava em 4% a taxação da receita bruta dos clubes associativos e das Sociedades Anônimas do Futebol (SAFs). Mas o presidente Luiz Inácio Lula da Silva vetou esse artigo, em prejuízo dos clubes. Com o veto presidencial, a tributação deles ficou em 15,5%, e a das SAFs em 6%. O resultado é que há uma compreensível mobilização no Congresso para derrubar o veto. Faz sentido. A escolha do modelo de gestão deve ser prerrogativa dos associados dos clubes, e não resultado de incentivos criados pelo governo. Matéria exclusiva para assinantes. Para ter acesso completo, acesse o link da matéria e faça o seu cadastro.

¡Guerra Fiscal en el Fútbol Brasileño! Lula Divide el Deporte

El presidente Lula da Silva enfrenta una creciente oposición en el Congreso tras vetar una enenda crucial en la reforma tributaria que buscaba igualar la carga impositiva entre los clubes asociados tradicionales y las Sociedades Anónimas del Fútbol (SAFs). La decisión, que eleva la tributación para los clubes a 15.5% mientras que las SAFs pagan solo 6%, ha desatado una fuerte movilización para anular el veto presidencial, argumentando que la elección del modelo de gestión debe ser una prerrogativa de los clubes y sus asociados, no un incentivo gubernamental.

Durante décadas, el fútbol brasileño ha luchado contra una gestión deficiente y una crisis financiera crónica. La creación de las SAFs representó un paso significativo hacia la profesionalización, inspirándose en modelos exitosos de otros países que separan la gestión deportiva de la estructura asociativa tradicional. Sin embargo, no todos los clubes han adoptado este modelo. Gigantes como Flamengo y Palmeiras, recientes campeones nacionales y continentales, han optado por mantener su estatus de clubes asociados, al igual que Corinthians, São Paulo, Santos, Grêmio e Internacional.

La reforma tributaria, tal como se planteó inicialmente, buscaba nivelar el campo de juego, reconociendo que la eficiencia en la gestión no está intrínsecamente ligada al modelo de organización. La calidad de la administración, independientemente de si se trata de un club asociado o una SAF, es el factor determinante para la recuperación financiera y el éxito deportivo. El veto de Lula, por el contrario, introduce un sesgo que favorece artificialmente a las SAFs, generando controversia y desconfianza.

El caso de Cruzeiro ilustra el potencial de las SAFs para revitalizar clubes en crisis. A través de la atracción de inversores, la renegociación de deudas y una gestión más eficiente, Cruzeiro logró salir de una profunda crisis financiera y deportiva. No obstante, el modelo SAF no está exento de riesgos. El ejemplo de Vasco da Gama, donde los inversores no cumplieron con sus promesas y el contrato fue rescindido, demuestra que la simple inyección de capital no garantiza el éxito.

El Botafogo, bajo la dirección del inversor estadounidense John Textor y su holding Eagle, experimentó una transformación notable, conquistando el Campeonato Brasileño y la Copa Libertadores en 2024. Sin embargo, la necesidad de rescatar al Lyon, club francés también propiedad de Textor, llevó a la venta de jugadores clave del Botafogo sin la consulta ni el consentimiento de los socios del club, generando críticas y cuestionamientos sobre la transparencia y el control en este tipo de estructuras.

La experiencia internacional ofrece ejemplos contrastantes. En España, las Sociedades Anónimas Deportivas existen desde la década de 1990, pero clubes emblemáticos como Real Madrid, Barcelona y Athletic Club de Bilbao han mantenido su formato asociativo, demostrando que la profesionalización no requiere necesariamente la conversión en SAF. En Alemania, los clubes conservan el control del fútbol profesional, con un 51% del poder de decisión, y existen regulaciones que impiden situaciones como la del Botafogo, donde los intereses de los inversores priman sobre los de los socios y la afición. Estas restricciones, lejos de debilitar el fútbol alemán, contribuyen a su estabilidad y competitividad.

La decisión de Lula ha sido interpretada por muchos como un intento de impulsar un modelo de gestión específico, en detrimento de la autonomía de los clubes y la diversidad de enfoques. La equiparación de la carga tributaria entre SAFs y clubes asociados no solo es justa, sino que también fomenta la competencia y la innovación en la gestión del fútbol brasileño.

La movilización en el Congreso para anular el veto presidencial es un reflejo de la preocupación generalizada por el futuro del fútbol brasileño. Los legisladores argumentan que la elección del modelo de gestión debe ser una decisión interna de cada club, basada en sus necesidades y circunstancias particulares, y no una imposición gubernamental. La reforma tributaria, en su esencia, debe ser neutral y no favorecer a ningún modelo en particular.

La defensa de la autonomía de los clubes y la igualdad de condiciones son pilares fundamentales para el desarrollo sostenible del fútbol brasileño. La anulación del veto de Lula y la equiparación de la carga tributaria entre SAFs y clubes asociados representan un paso crucial hacia la profesionalización, la transparencia y la competitividad del deporte más popular del país. El debate en el Congreso promete ser intenso, pero la presión para proteger la integridad y la autonomía del fútbol brasileño es cada vez mayor. La decisión final tendrá un impacto significativo en el futuro del deporte y en la relación entre los clubes, los inversores y la afición.

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