Santiago, 2 de febrero de 2026 – La creciente agresividad de la administración Trump en el escenario internacional, particularmente hacia Cuba y otros países de América Latina, ha generado una ola de preocupación y críticas, especialmente ante el silencio percibido del futuro gobierno chileno. Un editorial publicado hoy por el periódico “El Siglo” denuncia la falta de una postura clara y contundente por parte del mandatario electo, quien, según el análisis, parece más enfocado en fortalecer lazos con aliados de Trump y en políticas de corte conservador que en defender los principios de la diplomacia y el derecho internacional.
El editorial señala que la magnitud de las amenazas y agresiones de Trump, que abarcan desde el aumento de aranceles comerciales hasta la declaración de países como peligros para la seguridad nacional y la posible imposición de un cerco naval, exige una respuesta inmediata y enérgica por parte de todos los actores políticos y sociales. La publicación critica la ambigüedad y el silencio de gobiernos, cancillerías, partidos políticos y organizaciones sociales, calificándolo de irresponsable y cómplice.
“No es loable ni asertivo que gobiernos, cancillerías, partidos políticos, organizaciones sociales, intelectuales y otros segmentos de nuestra sociedad, guarden silencio, esquiven el tema, no salgan al paso de las peligrosas e irracionales acciones de Trump”, afirma el editorial. “Tampoco parece explicable que no se solidarice con los países agredidos y, más aún, en medio de operaciones militares y bloqueos criminales, se caiga en andar cuestionando o debatiendo las realidades internas de las naciones agredidas”.
La crítica se centra particularmente en el futuro mandatario chileno, cuya reciente gira por varios países ha sido interpretada como una búsqueda de modelos represivos y una priorización de intereses económicos privados sobre los principios de la solidaridad y la defensa de los derechos humanos. El editorial destaca que el futuro presidente se ha dedicado a visitar cárceles, muros antimigrantes y reunirse con aliados de Trump, sin pronunciarse sobre las acciones agresivas de la administración estadounidense.
El caso de Cuba es señalado como un ejemplo flagrante de la política injerencista y criminal de Trump. El anuncio de aumentar los aranceles comerciales a los países que vendan petróleo a la isla, la declaración de Cuba como una amenaza para la seguridad nacional y las señales de un posible cerco naval son consideradas como actos abominables que buscan generar sufrimiento y carencias en el pueblo cubano para desestabilizar al gobierno.
“Frente a eso, particularmente en Chile, deben surgir condenas y acciones que sean muy precisas respecto a repudiar esas operaciones que, por lo demás, están destinadas a generarle sufrimiento y carencias al pueblo cubano y así, pretender que vaya cayendo el gobierno. Algo abominable desde el punto de vista humano, diplomático y del Derecho Internacional”, enfatiza el editorial.
El periódico “El Siglo” insta a los mandatarios, cancilleres, legisladores, dirigentes políticos y representantes del mundo social y cultural, especialmente aquellos identificados con el progresismo y la izquierda, a tomar una voz potente y exigir una diplomacia ofensiva. Se propone la activación de protestas, movilizaciones y la organización de la solidaridad como herramientas para contrarrestar las posiciones y operaciones de Trump.
El editorial subraya la importancia de comprender que la agenda política y social de Chile debe considerar el escenario mundial y latinoamericano, y reaccionar a la altura de las circunstancias. La inacción o el silencio, advierte, serían una traición a los principios de la justicia, la solidaridad y el derecho internacional.
Analistas políticos coinciden en que la postura del futuro gobierno chileno frente a la política de Trump podría tener un impacto significativo en las relaciones bilaterales y en la posición de Chile en el escenario internacional. Algunos temen que un acercamiento a Trump podría comprometer la credibilidad de Chile como defensor de los derechos humanos y la democracia en la región. Otros, sin embargo, argumentan que mantener una relación pragmática con Estados Unidos es esencial para proteger los intereses económicos de Chile.
La controversia generada por el editorial de “El Siglo” ha reabierto el debate sobre el papel de Chile en el mundo y la necesidad de una política exterior activa y comprometida con la defensa de los valores democráticos y la justicia social. La comunidad internacional observa con atención la postura que adoptará el nuevo gobierno chileno frente a la creciente agresividad de Trump y sus implicaciones para la estabilidad regional y global.
La falta de una respuesta clara por parte del equipo de transición del futuro mandatario chileno ha exacerbado las críticas y ha alimentado la preocupación de que el país se encuentre al borde de un giro en su política exterior que podría alejarlo de sus aliados tradicionales y acercarlo a una administración estadounidense cada vez más aislada y confrontacional. La situación exige una definición urgente y transparente por parte del futuro gobierno, que debe demostrar su compromiso con los principios de la diplomacia, el derecho internacional y la defensa de los derechos humanos.


