La Paz, 31 de enero de 2026 (ABI) – La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) ha expresado su satisfacción ante la reciente aprobación del reglamento que norma el incremento del Salario Mínimo Nacional, destacando un paso significativo hacia la racionalización de las políticas salariales en el país. La Resolución Administrativa N.º 088/26, emitida por el Ministerio de Trabajo, detalla la aplicación del aumento, que se establece retroactivamente desde el 1 de enero de 2026, fijando el nuevo Salario Mínimo Nacional en Bs 3.300.
Este anuncio llega en un momento crucial para la economía boliviana, que busca equilibrar las necesidades de los trabajadores con la sostenibilidad de las empresas. La CEPB, en un comunicado oficial, valoró especialmente la claridad que aporta la nueva normativa, enfatizando que el haber básico se determinará exclusivamente a través de acuerdos consensuados entre empleadores y trabajadores. Esta disposición, según la confederación, es fundamental para evitar conflictos y fomentar un ambiente laboral más colaborativo.
La aprobación del reglamento responde al cumplimiento del Decreto Supremo N.º 5516 y busca definir con precisión los alcances, obligaciones y procedimientos necesarios para garantizar la correcta aplicación del Salario Mínimo Nacional en todos los sectores laborales del país. El Ministerio de Trabajo se encargará de supervisar y controlar el cumplimiento de la norma, asegurando que todos los empleadores respeten el nuevo salario mínimo.
La CEPB también manifestó su esperanza de que, en los próximos años, se puedan aplicar plenamente los principios del Convenio 131 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en lo que respecta al salario mínimo. Este convenio promueve la protección de los salarios y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, estableciendo mecanismos para garantizar un salario justo y adecuado. La adopción completa de estos principios representaría un avance significativo en la protección de los derechos laborales en Bolivia.
El incremento del Salario Mínimo Nacional tiene un impacto directo en la economía familiar de miles de bolivianos. Con un salario base de Bs 3.300, los trabajadores tendrán mayor poder adquisitivo, lo que podría estimular el consumo interno y contribuir al crecimiento económico. Sin embargo, también plantea desafíos para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que podrían verse obligadas a ajustar sus costos y estrategias de negocio.
La CEPB ha reiterado su compromiso de trabajar en conjunto con el gobierno y los sindicatos para encontrar soluciones que permitan a las empresas adaptarse al nuevo escenario salarial sin comprometer su viabilidad. La confederación ha propuesto una serie de medidas, como la implementación de programas de capacitación y asistencia técnica para las PYMES, con el objetivo de mejorar su productividad y competitividad.
El gobierno, por su parte, ha asegurado que está dispuesto a dialogar con todos los actores sociales para abordar las preocupaciones que puedan surgir a raíz del incremento del Salario Mínimo Nacional. El Ministro de Trabajo ha enfatizado la importancia de mantener un clima de confianza y colaboración entre empleadores y trabajadores, y ha instado a todas las partes a buscar soluciones que beneficien a todos.
La implementación del nuevo Salario Mínimo Nacional también plantea desafíos en términos de fiscalización y control. El Ministerio de Trabajo deberá fortalecer sus mecanismos de supervisión para garantizar que todas las empresas cumplan con la norma y evitar prácticas abusivas. Se espera que se realicen inspecciones laborales periódicas y se apliquen sanciones a las empresas que incumplan con la ley.
Además de la fiscalización, es fundamental promover la cultura del cumplimiento voluntario entre las empresas. La CEPB ha propuesto la implementación de campañas de sensibilización y capacitación para los empleadores, con el objetivo de informarles sobre sus obligaciones y los beneficios de cumplir con la normativa laboral.
El incremento del Salario Mínimo Nacional es un tema complejo que requiere un análisis profundo y una visión integral. Es importante considerar no solo los aspectos económicos, sino también los sociales y políticos. Un salario justo y adecuado es fundamental para garantizar la dignidad de los trabajadores y promover la justicia social.
La CEPB ha destacado que la nueva normativa representa un avance importante en la racionalización de las políticas salariales en Bolivia. Sin embargo, la confederación ha advertido que aún quedan desafíos por superar, como la necesidad de simplificar la legislación laboral y reducir la burocracia. La CEPB ha propuesto la creación de una comisión tripartita, integrada por representantes del gobierno, los empleadores y los trabajadores, para analizar y proponer reformas a la legislación laboral.
En conclusión, la aprobación del reglamento del Salario Mínimo Nacional es un paso positivo para la economía boliviana. La claridad que aporta la nueva normativa y el compromiso de las partes involucradas son fundamentales para garantizar su correcta aplicación y maximizar sus beneficios. Sin embargo, es importante seguir trabajando en la simplificación de la legislación laboral y en la promoción de un clima de confianza y colaboración entre empleadores y trabajadores. El futuro del mercado laboral boliviano depende de la capacidad de todos los actores sociales para encontrar soluciones que beneficien a todos y contribuyan al desarrollo sostenible del país. La retroactividad del pago, aunque beneficiosa para los trabajadores, implica un ajuste inmediato en la contabilidad de las empresas, lo que requiere una planificación financiera cuidadosa.


