Raúl Alcaíno, socio de Álvaro Fischer en SMB Factoring, entregó un testimonio clave ante la Fiscalía de Las Condes, revelando una trama de fraude y administración desleal que habría costado a la empresa y a sus acreedores miles de millones de pesos. El ex alcalde de Santiago detalló una relación de dos décadas con Alfonso Straub Von Chrismar, el ex gerente general de la compañía, y cómo la confianza inicial se transformó en una pesadilla financiera.
Alcaíno relató que conoció a Straub a través de un cuñado, quien era compañero de universidad del ejecutivo. Straub, en ese entonces, se presentó como alguien con experiencia en el sistema financiero y con una idea para crear un factoring “pequeño, bien administrado”. “Me dijo que estaba sin trabajo y que quería ayuda para crear un factoring. Yo le respondí que no conocía el negocio, y él me lo explicó”, declaró Alcaíno a la fiscalía. La propuesta era simple: Straub aportaría su conocimiento y gestión, mientras que los socios, incluyendo Inversiones AFA (Fischer), Inversiones ENE Limitada (Alcaíno), Inversiones Frima (Bitrán), Inversiones CCV Limitada (Vera) y First Financial (Straub), aportarían el capital inicial.
La situación comenzó a desmoronarse cuando la compañía se enfrentó a una creciente deuda con bancos e inversionistas. Alcaíno y Fischer, quienes poseían el 40% de la empresa, decidieron intervenir directamente, inyectando más de $10.000 millones de sus propios fondos para intentar solucionar el problema. “Cuando nos dimos cuenta del descalabro financiero, la compañía tenía acreedores como los bancos e inversionistas por varios miles de millones de pesos”, explicó Alcaíno.
El testimonio de Alcaíno revela una serie de irregularidades y conflictos de interés que habrían permitido a Straub perpetrar el fraude. Alcaíno relató haber mantenido conversaciones con altos ejecutivos de importantes bancos del país, como Patricio Parodi (Consorcio), Juan Alberdi (Banco de Chile), Arturo Tagle (Banco Internacional), Alberto Schilling (Bice), Daniel Hojman (Banco Estado) y Claudia Rivera (BCI), para intentar tranquilizarlos y asegurar la continuidad de la operación. “Hablé con Patricio Parodi de Consorcio, Juan Alberdi del Banco de Chile, Arturo Tagle del Banco Internacional, Alberto Schilling del Bice, con Daniel Hojman, presidente del Banco Estado y con Claudia Rivera del BCI. En general, los bancos tuvieron la mejor disposición porque fuimos nosotros quienes enfrentamos la situación. Aunque Álvaro Fischer y yo teníamos el 40%, estábamos dispuestos a pagar el 100%”, detalló.
A pesar de las constantes solicitudes de información detallada por parte del directorio, Straub siempre presentaba una imagen optimista de la cartera de factoring y leasing, minimizando la morosidad y asegurando que los activos eran sólidos. Sin embargo, con el tiempo, Alcaíno comenzó a sospechar de las prácticas de Straub, especialmente cuando este contrató a su hijo, un publicista sin experiencia en el sector financiero, para ocupar un cargo clave en la empresa. “Siempre le hice presente que esto constituía un evidente conflicto de interés y que debió haberlo informado al directorio”, afirmó Alcaíno.
Las sospechas se intensificaron cuando Straub contrató a su hija, a través de una corredora de seguros de la que también era socio, para gestionar los seguros de la compañía, sin realizar ninguna licitación. Además, se descubrió que los seguros y leasing de los autos de la familia Straub se estaban pagando con fondos de la empresa, y que las primas facturadas eran significativamente más altas que las reales. “Por esa vía pasaban también los seguros y leasing de los autos de la familia Straub y supuestamente muchos otros, ya que en SMB teníamos aproximadamente 100.000 UF de prima y pagábamos como si tuviéramos 200.000 UF. También les daba camionetas a sus hijos”, denunció Alcaíno.
El fraude se perpetuó a través de la manipulación de la información financiera, con la “vigencia” artificial de créditos en riesgo de impago mediante repactaciones encubiertas. Straub, según Alcaíno, repactaba créditos a UF + 0, con cuotas finales elevadas, para mantenerlos como activos vigentes en los balances y estados de resultados, lo que le permitía obtener bonos de desempeño y mantener la apariencia de una empresa saludable. “Eso aumentaba artificialmente el patrimonio, lo hacía acreedor a bonos de desempeño y le permitía mantener funcionando la bicicleta. Así se sostenía mediante repactaciones, alteraciones de cifras y varios mecanismos que mantenían la mentira”, advirtió Alcaíno.
Alcaíno también reveló que Straub intentó obtener un préstamo en dólares con comfort letters de los socios con un banco extranjero, una operación que el directorio rechazó por considerarla demasiado riesgosa. La insistencia de Straub en esta operación, y sus respuestas evasivas a las preguntas técnicas, despertaron aún más las sospechas de Alcaíno.
La contratación de la firma Abaqus para una auditoría independiente reveló la magnitud del fraude. Mientras la gerencia de Straub reportaba activos por 21.000 a 22.000 millones de pesos, la auditoría evidenció que solo existía documentación de respaldo por aproximadamente 12.000 millones, dejando un agujero de más de 8.000 millones de pesos sin justificación.
El testimonio de Alcaíno ante la Fiscalía es un paso crucial en la investigación del fraude de SMB Factoring, y podría tener importantes implicaciones legales para Alfonso Straub Von Chrismar y su hijo, quienes están imputados por administración desleal y apropiación indebida. La declaración de Alcaíno pinta un retrato de un ejecutivo que abusó de la confianza de sus socios y manipuló la información financiera para enriquecerse a costa de la empresa y sus acreedores.


