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¡Cuidado con el Flúor! Podrías estar dañando tus dientes

El flúor en si mismo no es malo ni supone un peligro para nuestros dientes, el problema está en que muchas veces no es necesario por lo que si se produce un exceso nos perjudicará más que beneficiarnos.

¡Cuidado con el Flúor! Podrías estar dañando tus dientes

El flúor, un elemento largamente promocionado como el gran aliado en la lucha contra las caries, está siendo objeto de un creciente escrutinio. Si bien su capacidad para fortalecer el esmalte dental es innegable, expertos advierten que su uso indiscriminado y excesivo podría ser contraproducente, generando problemas de salud bucal y general. La clave, según los especialistas, reside en el equilibrio y la individualización del tratamiento, dejando atrás la idea de que "cuanto más flúor, mejor".

Durante décadas, la fluoración del agua potable y la inclusión de flúor en las pastas dentales han sido consideradas estrategias de salud pública efectivas para reducir la incidencia de caries. El flúor actúa incorporándose al esmalte dental, haciéndolo más resistente al ataque de los ácidos producidos por las bacterias presentes en la placa dental. Sin embargo, esta visión simplista ignora la complejidad de la fisiología dental y la variabilidad individual en la necesidad de flúor.

Filip Van, CEO fundador de la firma cosmética natural Di Oleo, con sede en El Puerto de Santa María (Cádiz), es uno de los voceros que cuestionan el uso generalizado del flúor. "La salud bucal debería basarse en el equilibrio y no en el exceso", afirma Van, destacando la existencia de alternativas al flúor en las pastas dentales y los potenciales problemas asociados a su consumo excesivo.

Según Van, la mayoría de las personas ya obtienen suficiente flúor a través de una dieta equilibrada que incluye agua, pescado, tés y ciertos vegetales. La adición de flúor en aguas envasadas, suplementos y sales fluoradas, en muchos casos, resulta innecesaria y puede acarrear efectos adversos a nivel articular, intestinal e incluso paradójicamente, un aumento en la incidencia de caries.

El flúor es un oligoelemento natural que, en pequeñas cantidades, tiene efectos beneficiosos sobre los huesos y los dientes. No obstante, en grandes cantidades puede ser tóxico. La exposición crónica a niveles elevados de flúor puede provocar fluorosis dental, una condición que se manifiesta en la decoloración del esmalte dental, con manchas blancas o marrones. Si bien la fluorosis dental puede ser inicialmente un problema estético, también puede comprometer la resistencia del esmalte a las caries.

La fluorosis dental es especialmente preocupante en niños, ya que sus dientes en desarrollo son más susceptibles a los efectos del flúor. Las pastas dentales para niños suelen contener una menor concentración de flúor que las pastas para adultos, precisamente para minimizar el riesgo de fluorosis. Sin embargo, incluso con pastas dentales infantiles, es importante supervisar el cepillado y asegurarse de que los niños no ingieran grandes cantidades de pasta dental.

Pero la fluorosis dental no es el único riesgo asociado al exceso de flúor. Estudios han sugerido una posible relación entre la exposición crónica a altos niveles de flúor y problemas articulares, alteraciones en la función tiroidea y, en casos extremos, daño neurológico. Si bien la evidencia científica al respecto aún es limitada, la prudencia sugiere evitar la exposición innecesaria al flúor.

La necesidad de flúor varía de persona a persona. Factores como la dieta, la calidad del agua potable, la salud general y la predisposición genética influyen en la cantidad de flúor que cada individuo necesita. Los expertos recomiendan una ingesta adecuada de 0,05 mg de flúor por kg de peso corporal al día, incluyendo la contribución de la dieta y los productos dentales.

Afortunadamente, existen alternativas al flúor en el mercado. Numerosas marcas ofrecen pastas dentales sin flúor que contienen ingredientes remineralizantes como el carbonato cálcico, agentes antibacterianos como el xilitol y componentes que equilibran el pH bucal y estimulan la producción de saliva, como los aceites esenciales de menta y caléndula. Estas pastas dentales pueden ser una opción adecuada para personas que buscan evitar la exposición al flúor o que ya obtienen suficiente flúor a través de su dieta.

Van, de Di Oleo, enfatiza que la remineralización del esmalte dental no depende únicamente del flúor. "Si la pasta dental está bien formulada con los ingredientes adecuados y además tenemos una saliva sana y una buena higiene bucal diaria, los dientes pueden protegerse y regenerarse de manera natural sin necesidad de nada más", asegura.

La clave para una salud bucal óptima reside en un enfoque integral que combine una dieta equilibrada, una higiene bucal rigurosa y una evaluación individualizada de la necesidad de flúor. No se trata de demonizar el flúor, sino de utilizarlo de manera responsable y consciente, evitando su uso indiscriminado y priorizando el equilibrio y la prevención.

En definitiva, la próxima vez que elijas una pasta dental, considera tus necesidades individuales y no te dejes llevar por la creencia de que el flúor es la única solución para proteger tus dientes. Un enfoque más holístico y personalizado puede ser la clave para una sonrisa sana y duradera.

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