Arequipa se vio sacudida por un brutal intento de asesinato en la plataforma comercial Andrés Avelino Cáceres. Un cliente, identificado como Enrique Roque Cary, atacó a Maryori Huamaní, una mesera de 23 años, rociándola con gasolina y amenazándola con prenderle fuego, desatando el pánico entre los comensales y el personal del restaurante. El incidente, registrado en su totalidad por las cámaras de seguridad del local, ha generado indignación y preocupación en la ciudad.
Según las investigaciones policiales, el origen del ataque se remonta a un hurto ajeno. Roque Cary se quedó dormido en una de las mesas del restaurante y, mientras descansaba, un individuo desconocido aprovechó la oportunidad para sustraer su celular. El ladrón, descrito como un hombre vestido con polo rojo y gorra, actuó con sigilo y rapidez, alejándose del establecimiento sin ser detectado por los empleados.
El despertar de Roque Cary fue seguido por un consumo normal de sus alimentos, sin percatarse inicialmente de la pérdida de su teléfono móvil. Sin embargo, al darse cuenta de la ausencia del dispositivo, su reacción fue inmediata y violenta. En lugar de dirigirse a las autoridades o al personal de seguridad del centro comercial, el cliente culpó directamente a Maryori Huamaní, la mesera que lo atendía en el mostrador, exigiendo explicaciones y responsabilizándola por el robo.
La joven mesera, sorprendida e indignada por la acusación, intentó explicarle a Roque Cary que ella no tenía ninguna relación con el hurto y que el robo había sido cometido por un tercero. Sin embargo, el cliente se mostró inflexible y continuó increpándola de manera agresiva, negándose a escuchar cualquier explicación.
Ante la falta de una respuesta que lo satisficiera, Roque Cary abandonó el restaurante con la intención de regresar poco después con un plan macabro. Ingresó nuevamente al establecimiento portando un balde lleno de gasolina, un combustible altamente inflamable. Sin mediar palabra, arrojó el líquido sobre Maryori Huamaní, profiriendo amenazas de muerte y generando escenas de terror entre los presentes.
La propietaria del restaurante, al presenciar el ataque, reaccionó de inmediato, saliendo a la vía pública a pedir auxilio desesperadamente. Afortunadamente, la rápida respuesta de transeúntes y efectivos policiales, alertados por los gritos de la mujer, permitió la intervención oportuna y la detención de Roque Cary. El agresor fue trasladado a la comisaría del sector, donde permanece bajo custodia policial a la espera de las investigaciones del Ministerio Público.
Maryori Huamaní, visiblemente afectada por el ataque, presenta secuelas físicas y un profundo impacto emocional. La joven mesera ha solicitado garantías para su seguridad personal ante las autoridades, temiendo por su vida y la de sus familiares. Recibió atención médica inmediata y se encuentra recibiendo apoyo psicológico para superar el trauma.
El Ministerio Público ha iniciado una investigación exhaustiva del caso, calificándolo preliminarmente como un presunto delito de tentativa de homicidio. Las grabaciones de las cámaras de seguridad del restaurante, que capturaron en detalle todo el incidente, serán una pieza clave en la acusación contra Roque Cary. Las imágenes muestran claramente la intención del agresor de causar daño grave a la víctima, lo que podría agravar su situación legal.
Este incidente ha generado un debate sobre la seguridad en los centros comerciales y la responsabilidad de los establecimientos en la protección de sus clientes y empleados. Las autoridades locales han anunciado que reforzarán las medidas de seguridad en la plataforma comercial Andrés Avelino Cáceres y en otros lugares de alta concurrencia para prevenir incidentes similares.
La policía ha identificado al ladrón del celular como parte de la investigación paralela. Se presume que se trata de un delincuente con antecedentes penales que opera en la zona. La captura de este individuo podría ayudar a esclarecer aún más los hechos y a determinar si existe una conexión entre el robo y el ataque a Maryori Huamaní.
El caso ha generado una ola de solidaridad hacia la joven mesera, con numerosas personas expresando su apoyo a través de las redes sociales y ofreciendo ayuda para su recuperación. Se ha iniciado una campaña de recaudación de fondos para cubrir los gastos médicos y psicológicos de Maryori Huamaní, así como para brindarle apoyo legal en el proceso judicial.
Este lamentable incidente sirve como un recordatorio de la importancia de mantener la calma y actuar con responsabilidad ante situaciones de conflicto. La violencia nunca es la solución y es fundamental recurrir a las autoridades competentes para resolver cualquier problema. La seguridad de todos los ciudadanos debe ser una prioridad, y es necesario trabajar juntos para construir una sociedad más justa y pacífica. La policía ha instado a cualquier persona que tenga información sobre el incidente a ponerse en contacto con las autoridades para colaborar con la investigación.


