Desde finales de diciembre de 2025, Irán ha sido testigo de una de las oleadas de protestas más extensas desde la revolución de 1979. Lo que comenzó como manifestaciones derivadas de la profunda crisis económica con una moneda nacional desplomada, inflación récord y deterioro en el nivel de vida se ha transformado en un movimiento social de gran alcance, con demandas que van más allá de las cuestiones económicas.
Las protestas, lideradas principalmente por mujeres jóvenes, han adquirido un carácter político y han desafiado abiertamente al régimen islámico. Los manifestantes exigen más libertades, derechos para las mujeres y un cambio en el sistema político. La respuesta del gobierno iraní ha sido una brutal represión, con cientos de muertos y miles de detenidos.
Las fuerzas de seguridad han utilizado una fuerza desmedida para intentar sofocar las protestas, disparando contra los manifestantes, arrestando a líderes y activistas, y llevando a cabo una campaña de intimidación y acoso. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han denunciado estas acciones y han llamado a la comunidad internacional a tomar medidas para detener la violencia.
A pesar de la represión, las protestas continúan extendiéndose por todo el país, con manifestaciones en ciudades como Teherán, Isfahán, Shiraz y Mashhad. Los manifestantes han adoptado nuevas tácticas, como huelgas y desobediencia civil, para mantener vivo el movimiento.
La crisis en Irán ha generado una gran preocupación a nivel internacional. Varios países y organismos internacionales han condenado la violencia del régimen y han exigido que se respeten los derechos humanos. Sin embargo, la comunidad internacional aún no ha logrado una respuesta coordinada y efectiva para poner fin a la represión.
Mientras tanto, los iraníes continúan luchando por sus derechos y libertades, desafiando a un régimen que se aferra al poder a través de la fuerza. La situación en Irán sigue siendo incierta y volátil, y el futuro del país dependerá de la capacidad de los manifestantes para mantener su movilización y de la respuesta de la comunidad internacional.











