México se enfrenta a un grave brote de sarampión que ha dejado más de 6,000 casos confirmados y 24 defunciones en 29 estados del país. Según el último reporte epidemiológico, el primer caso se detectó el 14 de febrero de 2025 en Oaxaca y desde entonces la enfermedad se ha propagado principalmente en el norte del territorio nacional.
El estado más afectado es Chihuahua, que concentra 4,486 casos, es decir, el 70% del total a nivel nacional. Le siguen Jalisco con 637 casos, Guerrero con 243 y Michoacán con 242. Otras entidades con cifras relevantes son Chiapas, Sonora, Sinaloa, Coahuila y Durango.
De los 6,374 casos confirmados, el 91.2% no tenía antecedente de vacunación documentado. Sólo el 6% había recibido una dosis de la vacuna y el 2.8% contaba con dos o más dosis. Esto evidencia la baja cobertura de inmunización en algunas regiones, lo que ha facilitado la rápida diseminación del virus.
Las 24 defunciones registradas se concentran en cuatro estados: Chihuahua (21), Durango, Sonora y Jalisco (1 cada uno). Ninguna de las personas fallecidas tenía antecedente de vacunación.
Ante esta situación, las autoridades sanitarias han implementado estrategias de control, como la intensificación de la vigilancia epidemiológica, la aplicación de dosis de refuerzo y campañas de vacunación en las zonas más afectadas. Sin embargo, el reto es contener la transmisión sostenida del virus, que ha provocado la pérdida del estatus de eliminación del sarampión en la Región de las Américas.











