El consumo de pastillas para dormir se ha convertido en una de las respuestas más frecuentes frente al insomnio, un problema que afecta la calidad de vida, el rendimiento diario y la salud mental. Sin embargo, su uso no siempre aborda la causa de fondo y, cuando se realiza sin supervisión médica, puede generar riesgos importantes.
Así lo explica Francisco Álvarez, académico de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien aclara los principales mitos y verdades sobre estos medicamentos.
En Chile, el uso de fármacos para conciliar el sueño ha aumentado en los últimos años, impulsado por el estrés, las largas jornadas laborales y los cambios en los hábitos de descanso. No obstante, la automedicación y la falta de orientación profesional suelen generar falsas expectativas sobre su efectividad y subestimar los riesgos del consumo prolongado o inadecuado.
"Estos medicamentos no corrigen la causa del insomnio, sino que alivian sus síntomas", explica Álvarez. Su objetivo es ayudar a conciliar el sueño y alcanzar un descanso mínimo reparador. Sin embargo, el académico advierte que incluso los medicamentos de venta sin receta pueden generar efectos adversos, como adicción, dependencia, afectación del rendimiento al día siguiente, problemas de conducción y aumento del riesgo de accidentes.
Fármacos como clonazepam o clotiazepam pueden generar dependencia si se usan sin control profesional, lo que puede derivar en la necesidad de aumentar dosis o en la imposibilidad de dormir sin el medicamento. Álvarez señala que el tiempo para desarrollar dependencia o tolerancia varía entre personas, y que factores como la edad, enfermedades crónicas y el tipo de fármaco influyen directamente.
Especialmente las benzodiacepinas pueden afectar la memoria, la concentración y el estado de ánimo al día siguiente, generando somnolencia, lentitud mental y menor capacidad de atención.
Antes de iniciar un tratamiento farmacológico, el experto recomienda considerar alternativas no farmacológicas, como la higiene del sueño: reducir el uso de pantallas antes de dormir, controlar la luz y el ruido, evitar comidas tardías, alcohol y drogas, y mantener horarios regulares de descanso. En algunos casos, el tratamiento psicológico también resulta altamente efectivo.
"El tratamiento del insomnio debe ser integral, combinando evaluación médica, cambios en el estilo de vida y educación sobre el sueño", concluye Francisco Álvarez, quien enfatiza que las pastillas para dormir pueden ser útiles en situaciones específicas, pero no deben considerarse una solución permanente.




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