Moscú, Rusia. Rusia respondió este domingo a las críticas internacionales por dejar a millones de ucranianos sin electricidad y calefacción en pleno invierno, acusando a Kiev de lanzar ataques contra infraestructuras civiles en su territorio.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, señaló en un comunicado que "el régimen de Kiev demostró de nuevo su inhumana naturaleza nazi al cometer un nuevo crimen sangriento". Denunció que el ejército ucraniano lanzó en la noche del sábado al domingo 33 drones contra varias regiones rusas, en particular en Vorónezh, donde murió una mujer y otros tres civiles resultaron heridos.
Zajárova aseguró que los drones también atacaron una escuela y varios edificios administrativos. "Tales asesinatos intencionados confirman la agonía del régimen de Kiev", apuntó, y acusó a Ucrania de intentar vengarse de los civiles rusos por sus "fracasos" en el frente.
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó "enérgicamente los continuos ataques selectivos con drones y misiles" llevados a cabo por Rusia contra infraestructuras civiles críticas en Ucrania. "Estos ataques han provocado numerosas víctimas civiles y han dejado a millones de ucranianos sin servicios esenciales como electricidad, calefacción y agua, en un momento de extrema necesidad humanitaria", dijo.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, también denunció que Rusia esperó deliberadamente a que llegara el clima gélido para lanzar ataques masivos contra la infraestructura energética y edificios residenciales, al haber lanzado en la última semana 1.100 drones, más de 890 bombas aéreas guiadas y más de 50 misiles, incluido los hipersónicos Oréshnik.
"Los rusos atacaron objetivos que no tienen absolutamente ningún propósito militar: infraestructura energética y edificios residenciales. Esperaron deliberadamente a que llegara el clima gélido para empeorar la situación de nuestra gente", afirmó Zelenski.
Tanto Guterres como Zelenski condenaron enérgicamente estos ataques, que consideran una violación del derecho internacional humanitario. Rusia, por su parte, acusa a Ucrania de "crímenes sangrientos" y advierte que los organizadores y ejecutores de tales ataques recibirán un "irreversible castigo".




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