La violenta represión de las protestas a nivel nacional en Irán ha dejado al menos 538 muertos, según informaron este domingo activistas de derechos humanos. El régimen islámico advirtió que el ejército estadounidense y Israel serían "objetivos legítimos" si Estados Unidos usara la fuerza para proteger a los manifestantes.
Las manifestaciones, iniciadas el pasado 28 de diciembre por el colapso de la moneda rial iraní en un contexto de una economía golpeada por sanciones internacionales por su programa nuclear, se han intensificado en las últimas semanas. Videos publicados en internet muestran a manifestantes reuniéndose en diferentes barrios de Teherán y otras ciudades del país.
En respuesta, las autoridades iraníes han endurecido su retórica y amenazaron con potenciar la represión. El fiscal general Mohammad Movahedi Aza advirtió que cualquiera que participe en protestas será considerado un "enemigo de Dios", un cargo que conlleva la pena de muerte. Además, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, amenazó con atacar al ejército estadounidense y a Israel si Estados Unidos interviene para proteger a los manifestantes.
"En caso de un ataque a Irán, tanto el territorio ocupado como todos los centros militares, bases y barcos estadounidenses en la región serán nuestros objetivos legítimos", dijo Qalibaf en un discurso parlamentario. "No nos consideramos limitados a reaccionar después de la acción y actuaremos basándonos en cualquier signo objetivo de una amenaza".
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos estima que más de 10.600 personas han sido detenidas durante las últimas dos semanas de protestas. Mientras tanto, el presidente estadounidense Donald Trump ha manifestado su respaldo a los manifestantes y su administración evalúa una serie de medidas que incluyen desde ciberataques hasta acciones militares directas.
La situación en Irán sigue siendo extremadamente tensa, con el régimen dispuesto a utilizar la fuerza bruta para sofocar las protestas y amenazando con represalias contra Estados Unidos e Israel si intervienen. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos y teme que la violencia pueda escalar aún más.









