El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, respondió de forma contundente a las recientes declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump, rechazando cualquier señalamiento contra la Isla y cuestionando la autoridad moral de Washington para emitir juicios sobre la realidad cubana.
En un discurso lleno de firmeza, Díaz-Canel afirmó que "no tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas". Aseguró que quienes hoy "drenan histéricos" contra Cuba lo hacen, a su juicio, movidos por la rabia ante la decisión soberana del pueblo cubano de elegir su propio modelo político.
El mandatario reiteró que Cuba es una nación libre, independiente y soberana, y que no acepta imposiciones externas. "Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede; es agredida por Estados Unidos desde hace 66 años", enfatizó, al tiempo que reafirmó la disposición del país a defender su soberanía frente a cualquier amenaza.
Díaz-Canel también rechazó los intentos de responsabilizar a la Revolución por las severas carencias económicas que enfrenta el país, señalando que son "fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que Estados Unidos nos aplica desde hace seis décadas y que ahora amenaza con recrudecer".
Las declaraciones del presidente cubano se dan en un contexto de creciente tensión entre La Habana y Washington, con el gobierno de Trump endureciendo aún más el bloqueo económico y las sanciones contra la isla caribeña. Ante esta situación, Díaz-Canel hizo un llamado a la unidad nacional y a defender la soberanía del país frente a cualquier amenaza externa.










