El gobierno de Cuba respondió con firmeza a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien había instado a La Habana a alcanzar "un acuerdo antes de que sea demasiado tarde". El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que "Cuba es una nación libre, independiente y soberana" y que "nadie nos dicta qué hacer".
La tensión entre Cuba y Estados Unidos se ha incrementado en los últimos días luego de que Trump advirtiera que el flujo de petróleo y dinero venezolano hacia la isla caribeña se detendrá a partir de ahora. El mandatario estadounidense acusó a Cuba de recibir "servicios de seguridad" a cambio del crudo y los recursos de Venezuela.
En respuesta, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó las declaraciones de Trump y aseguró que su país tiene "absoluto derecho a importar combustible desde aquellos mercados dispuestos a exportarlo". Rodríguez calificó a Estados Unidos como "un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad" no solo en Cuba y la región, sino en todo el mundo.
La crisis energética que atraviesa Cuba desde mediados de 2024 se ha agravado por las frecuentes fallas en sus obsoletas centrales eléctricas y la falta de divisas para adquirir el combustible necesario. El país caribeño requiere alrededor de 110.000 barriles diarios para cubrir sus necesidades básicas, de los cuales solo 40.000 provienen de la producción nacional, mientras que el resto se importa principalmente de Venezuela y, en menor medida, de México y Rusia.
La respuesta contundente de Cuba a las amenazas de Trump refleja la determinación del gobierno de Díaz-Canel de defender la soberanía y la independencia de la isla, a pesar de las presiones y las sanciones impuestas por Estados Unidos. La disputa por el suministro de petróleo y la influencia regional se perfila como un nuevo frente de tensión entre ambos países.










