La industria de bebidas es un mundo fascinante, donde cada pequeño cambio visible en un producto, como una etiqueta o un envase, esconde un entramado técnico, financiero y operativo que pocas veces se percibe desde afuera. En este intrincado engranaje, el área de compras cumple un rol central, como explica Leandro, un experto en el sector.
"Es un trabajo muy técnico, pero muy gratificante cuando los proyectos salen bien", afirma Leandro, quien se dedica a los proyectos de inversión estratégica en la industria de bebidas, desde infraestructura y nuevas líneas de producción hasta salidas de mercado y adquisición de maquinaria.
El área de compras es la base de la adquisición de productos, proyectos e inversiones dentro de la empresa. Desde un cambio en una línea de producción hasta una modificación en una etiqueta o una tapa, todo pasa por compras. "Una vez que se aprueba un proyecto, la maquinaria tiene que estar preparada para aplicar esa nueva etiqueta, esa tapa o ese envase. Compras recibe toda esa información y se dedica a buscar proveedores, evaluar alternativas y acompañar todo el proceso, desde el anteproyecto hasta la implementación final", explica Leandro.
Pero el trabajo de compras va mucho más allá de lo que se ve a simple vista. "Uno ve un cambio de etiqueta y parece algo menor, pero hay un trabajo terrible detrás que solo se entiende estando dentro del sector. No es solo diseño: hay máquinas que ajustar, insertos que cambiar, líneas completas que adaptar", agrega.
La diferencia entre compras directas e indirectas también es enorme. Mientras que un comprador directo se encarga de adquirir el mismo insumo desde que nace hasta que muere un producto, en compras indirectas o de proyectos, el abanico de adquisiciones puede ir desde una impresora 3D hasta un galpón, oficinas nuevas o una flota de vehículos. "Es mucho más dinámico, interactuás con muchos sectores y aprendés muchísimo", destaca Leandro.
Pero para desempeñarse en este rol, se requiere un conocimiento técnico previo. "No podés comprar maquinaria sin entender qué estás comprando. Por eso muchas veces se buscan perfiles de ingeniería o arquitectura", explica el experto.
La comunicación y la coordinación entre áreas son fundamentales en el trabajo de compras. Estar en constante contacto con planificación, mantenimiento, producción y elaboración es indispensable para poder anticiparse a los cambios y coordinar paradas de líneas, mantenimientos y recambios de máquinas sin afectar la producción.
Además, entender el contexto económico y financiero de la empresa es clave. "Si se prevé un bajón económico o un cambio en el tipo de cambio, tenés que anticiparte y decidir qué proyectos se pueden abrir y cuáles no", señala Leandro.
En este sentido, los sistemas de gestión juegan un papel fundamental, ya que facilitan la comunicación entre la empresa, los clientes y los proveedores, y permiten centralizar información, hacer seguimientos, aplicar ajustes y controlar proyectos.
Para Leandro, el área de compras es una excelente escuela profesional, especialmente en el contexto argentino, donde la apertura de importaciones de bienes de capital usados puede ser una solución válida para mejorar la productividad de las empresas. "Muchas pymes no tienen capacidad para comprar maquinaria cero kilómetro, pero sí pueden acceder a equipos usados que mejoran su productividad", explica.
Finalmente, Leandro se siente motivado por impulsar a los jóvenes que salen del secundario y no saben qué estudiar. "Las carreras duras siguen teniendo muchísima salida: ingeniería, arquitectura, técnicas. Se necesitan profesionales en todos los niveles. Detrás de un producto en una góndola hay un mundo de profesionales. Mostrar eso y dar ese empuje para que estudien y se formen es algo que me genera mucha satisfacción", concluye.


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