La reciente revalorización del peso argentino ha modificado el panorama de precios de los libros en la región, rompiendo con la histórica brecha que beneficiaba a los lectores chilenos. Ahora, en algunos casos, comprar libros en Argentina cuesta lo mismo o más que en Chile, a pesar de que en el país trasandino los ejemplares físicos y digitales están exentos del IVA.
Ejemplos concretos muestran esta nueva realidad. La última novela de Isabel Allende, "Mi nombre es Emilia del Valle", se vende en Argentina a 39.999 pesos (unos $24.000 chilenos), mientras que en Chile cuesta 18.000 pesos ($20 dólares). Otro caso es "Melancolía de la resistencia", de László Krasznahorkai, que en Argentina sale 47.500 pesos ($28.500 chilenos) y en Chile 24.300 pesos ($27 dólares).
Este cambio de escenario se debe principalmente a la reciente revalorización del peso argentino, que ha encarecido los precios medidos en dólares. Sumado a ello, la fuerte desaceleración de la inflación en el país trasandino ha reducido drásticamente la brecha de precios con otros mercados de la región.
Históricamente, Chile ha sido considerado un mercado caro para los lectores, afectado por un IVA del 19% a las publicaciones literarias. Por el contrario, en Argentina los libros están exentos del impuesto, lo que solía beneficiar a los consumidores chilenos que cruzaban la cordillera en busca de ofertas.
Sin embargo, este escenario ha cambiado radicalmente, erosionando una de las principales ventajas que tenía Argentina como destino de compras culturales para los chilenos. Ahora, la comparación de precios ya no favorece de manera automática al país vecino, rompiendo con una tendencia que se mantuvo durante décadas.












