El arzobispo Miguel Lenihan, máxima autoridad de la Iglesia Católica en San Pedro Sula, Honduras, hizo un llamado urgente a los principales partidos políticos del país a sentarse a dialogar y llegar a consensos, con el fin de frenar la creciente incertidumbre política que amenaza la estabilidad democrática.
En declaraciones realizadas este domingo, Monseñor Lenihan expresó su profunda preocupación por el panorama de inestabilidad que vive Honduras tras las elecciones presidenciales del pasado 28 de noviembre. El prelado manifestó que las noticias sobre un posible recuento total de votos están generando confusión y podrían retrasar la toma de posesión del próximo mandatario, lo cual afectaría gravemente la democracia del país.
"Realmente no sé dónde va a terminar esto, va a dañar mucho a la democracia, va a dañar mucho este proceso", lamentó el arzobispo, quien agregó que en estos momentos críticos, el único que puede ayudar a Honduras es Dios. Por ello, hizo un llamado a la población a orar intensamente por la nación.
Para Lenihan, la salida a la crisis actual no pasa por la confrontación, sino por la voluntad de diálogo y entendimiento de los principales actores políticos. En ese sentido, hizo un llamado directo a los representantes de los tres partidos mayoritarios -Partido Nacional, Partido Liberal y Partido Libre- para que depongan sus intereses particulares y se sienten a dialogar en busca de un consenso.
"Ojalá que los mismos políticos aquí, que los tres partidos, que los nacionalistas, los liberales y Libre puedan sentarse y dialogar porque yo creo que la solución al final se encuentra en un diálogo", afirmó el prelado.
Monseñor Lenihan enfatizó que el criterio rector de cualquier acción debe ser el bienestar nacional, por lo que instó a los líderes políticos a preguntarse qué es lo mejor para Honduras en este momento crítico. Asimismo, les recordó que su verdadera misión es servir al pueblo con amor, entusiasmo y entrega, dejando de lado los intereses personales.
En un contexto donde el país está bajo la mirada de la comunidad internacional, el arzobispo hizo un llamado a respetar la soberanía nacional y confió en que, con ayuda divina, los políticos logren "sentarse y dialogar y llegar a un consenso para el bien de Honduras".












