En Puntarenas, Costa Rica, un pescador ha logrado crear una playa artificial en el barrio El Carmen a través de años de paciencia y trabajo. Donde antes solo había agua tocando el borde de la calle, ahora se extiende una franja arenosa de varios metros de ancho, perfecta para pasear y disfrutar del mar.
Este logro, fruto de la perseverancia del estero local, se ha convertido en una de las playas más nuevas del país. Antes de que baje el sol, se pueden ver a pescadores instalados en la arena, con sus cañas y anzuelos a la espera de una buena captura.
Uno de estos pescadores protagonizó una intensa lucha con un enorme pez gallo que se había tragado su anzuelo. A pesar de los esfuerzos de su familia por ayudarlo, el hombre tuvo que lidiar solo con el animal, que pesaba alrededor de 40 kilos. Finalmente, logró sacarlo del agua, pero al ver que era un pez de "carne mala" y no apto para comer, decidió utilizarlo como carnada.
Esta escena, presenciada por el periodista Ovidio Muñoz Corrales, refleja la dedicación y el ingenio de los pescadores locales, quienes han transformado el entorno y enfrentan con determinación los desafíos que les presenta el mar. La nueva playa de Puntarenas es un testimonio tangible de cómo la perseverancia puede crear oportunidades en los lugares más inesperados.












