Eduardo Édison M. C. es considerado un violador serial que ha sido condenado por séptima vez por violación y tiene otros procesos abiertos en su contra por el mismo tipo penal. El sujeto, que ha cometido delitos contra una niña de 8 años, dos adolescentes y mujeres adultas usando amenazas de muerte con arma blanca, es un claro ejemplo de la gravedad y recurrencia del problema de la violencia sexual en Ecuador.
Según la psicóloga clínica Pamela Acosta, quien se desempeñó como perita calificada de la Función Judicial, la motivación principal de este tipo de agresores sexuales suele ser el poder y el control, más que el placer sexual. "El fin como tal no es el placer sexual, sino más bien es el poder y este poder le da también esta satisfacción sexual", explicó.
Acosta sostuvo que los agresores sexuales seriales, como en este caso, suelen padecer trastornos psicológicos y problemas en los vínculos afectivos que se remontan a la infancia y la adolescencia. Paulina Gómez Jurado, psicóloga del Sistema de Atención Integral de la Fiscalía Provincial de Pichincha, añadió que este tipo de violadores se caracterizan por pensamientos distorsionados sobre la relación con los demás y el manejo de la sexualidad, así como por la búsqueda de poder y control.
El hecho de que este violador haya atacado a víctimas de diferentes edades y perfiles, desde una niña de 8 años hasta mujeres adultas, es un indicador de que podría padecer trastornos de personalidad e incluso rasgos psicopáticos, según los expertos. Esto implica que carece de empatía y busca satisfacer sus impulsos sexuales a través de actos forzados.
Las autoridades han aplicado pericias de rasgos de personalidad y pruebas psicológicas exhaustivas para determinar la imputabilidad de este individuo y comprender mejor su perfil. Sin embargo, la reincidencia y la acumulación de casos evidencian la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, atención y justicia para combatir eficazmente la violencia sexual en el país.










