Tras la sorpresiva captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para abordar la crisis, hablando con líderes de México, Colombia, España y Canadá. Sin embargo, expertos consultados por EFE consideran que el papel de Brasil para acelerar una transición democrática en Venezuela es "muy limitado", ya que ni el gobierno de Delcy Rodríguez ni la administración de Donald Trump en Estados Unidos parecen interesados en ello.
Antiguos diplomáticos de Brasil y Estados Unidos señalan que ahora es "imposible" que Brasil pueda influir significativamente en la situación, pues el régimen de Maduro se volverá "mucho más agresivo" y desde Washington se prefiere mantener un gobierno autoritario que se someta a los intereses estadounidenses.
Juan González, exfuncionario del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, afirmó que la captura de Maduro marca "el comienzo de una fase mucho más compleja y peligrosa" para Venezuela, la región y Estados Unidos, y no es optimista sobre el papel que pueda jugar Brasil.
A pesar de ello, Lula no cesa en sus esfuerzos diplomáticos. El líder progresista ha mantenido contacto con todas las partes involucradas, incluyendo a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, y al propio Trump, con quien conversó por última vez en diciembre. Lula también ha sido clave en la liberación de un "número importante" de presos venezolanos y extranjeros.
Desde su regreso al poder en enero de 2023, Lula ha intentado rehabilitar internacionalmente a Maduro, recibiéndolo con honores de Estado en mayo y convocando a once líderes regionales en Brasilia en un intento por resucitar el espíritu de integración de la Unasur. Sin embargo, la relación se enfrió tras las elecciones presidenciales venezolanas de 2024, cuando Lula exigió la publicación de las actas y no reconoció formalmente la victoria de Maduro.
Ahora, con el presidente venezolano capturado, Brasil resurge como una alternativa para acercar posturas, aunque el margen de maniobra es mínimo. Expertos consultados señalan que Lula podrá desempeñar un papel más proactivo solo si hay presión internacional para un retorno a la democracia en Venezuela, pero en realidad "esta es una historia entre Washington y Caracas".
Además, Latinoamérica se ha mostrado profundamente dividida frente a la intervención estadounidense en Venezuela, con posturas radicalmente distintas entre los presidentes de la región. Esto dificulta que Lula pueda unir a la región en torno a una solución negociada, algo que podría ser vital para la estabilidad del país.











