Cuando ascendemos a grandes alturas, ya sea en aviones, montañas o ciudades elevadas, muchas personas experimentan la sensación de que sus oídos "se tapan". Este fenómeno no ocurre por casualidad, sino que es una reacción natural del cuerpo ante los cambios de presión atmosférica.
La disminución de la presión del aire en las grandes alturas afecta directamente al oído medio, una región que se conecta con la nariz y la garganta a través de la trompa de Eustaquio. Esta pequeña estructura permite la entrada y salida de aire, ayudando a equilibrar la presión entre el ambiente externo y el interior del oído.
Sin embargo, cuando la presión del aire exterior cae rápidamente, el aire atrapado en el oído medio mantiene una presión diferente a la externa. Esto hace que el tímpano se desplace hacia adentro o hacia afuera, alterando su vibración y, por lo tanto, la percepción auditiva.
Los síntomas más comunes incluyen sensación de presión, zumbidos o amortiguamiento del sonido. En algunos casos, también se puede percibir dificultad para escuchar sonidos agudos. Esto se debe a que el cerebro debe procesar señales sonoras que llegan con menor intensidad, dando la impresión de "oído sordo" o parcialmente cerrado.
Existen algunos factores que aumentan el riesgo de alteraciones auditivas en grandes alturas, como la edad, problemas previos de oído y la velocidad del ascenso. Los signos más frecuentes suelen aparecer durante la subida, con chasquidos, presión interna y leve dolor.
Afortunadamente, hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a aliviar estos síntomas. Realizar movimientos de masticación, bostezar, tragar saliva o succionar caramelos estimulan la apertura de la trompa de Eustaquio, equilibrando la presión interna del oído. También se puede utilizar descongestionantes nasales o tapones para los oídos.
En casos más graves, o si los síntomas persisten, es importante consultar a un especialista en otorrinolaringología. Ellos podrán evaluar el estado del oído y brindar un tratamiento adecuado. Además, las personas que trabajan frecuentemente en grandes alturas, como pilotos o guías de montaña, deben someterse a controles auditivos periódicos.
Con los cuidados apropiados, la mayoría de los episodios de alteración auditiva en la altura se limitan a una molestia pasajera. Sin embargo, es importante estar atento a los signos y no dudar en buscar asistencia médica si los síntomas persisten o se agravan.






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