El Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó este viernes la cancelación total del tramo activado del swap de monedas con el Tesoro de los Estados Unidos. Según fuentes oficiales, se trató de una estrategia para "maximizar las herramientas" financieras del organismo. La devolución de los US$ 2.534 millones cierra un ciclo de financiamiento de emergencia, pero abre el debate sobre el costo real que tuvo para el país la contención cambiaria durante la tensión electoral del año pasado.
En los despachos del BCRA justificaron la acción desde el tecnicismo de una administración de pasivos para ganar eficiencia. Por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, no solo confirmó el reembolso total, sino que celebró el negocio: "El Fondo de Estabilización nunca ha perdido dinero", disparó, y remató asegurando que la apuesta por el peso argentino generó "decenas de millones de dólares en beneficios para los contribuyentes estadounidenses".
En el equipo económico evitan hablar de "desendeudamiento" político y prefieren encuadrar la medida en una rotación de cartera. Funcionarios explicaron que la cancelación "estuvo siempre contemplada dentro de los lineamientos" del acuerdo con el Exchange Stabilization Fund (ESF).
La línea de swap se gestó en octubre de 2025, cuando el mercado cambiario crujía antes de las elecciones legislativas. En ese momento, la Casa Blanca habilitó un swap de hasta US$ 20 mil millones, del cual Argentina tomó poco más del 10% para intervenir en los dólares financieros y evitar un salto discreto del tipo de cambio.
Técnicamente, el Tesoro de EE.UU. "compró pesos" para fortalecer las reservas brutas argentinas. Hoy, Bessent confirmó que "el Fondo de Estabilización actualmente no tiene pesos". Si bien la tasa de interés nunca fue pública, la ganancia de "decenas de millones" en apenas un trimestre sugiere un costo financiero (TIR) elevado, implícito en el riesgo de prestarle pesos a una economía con cepo y alta inflación.
El economista Gabriel Caamaño advirtió que para entender la jugada "habría que conocer las condiciones del nuevo crédito", sugiriendo que el reemplazo de deuda podría traer beneficios en plazos y tasas. "El swap era claramente de corto plazo, por eso restaba en reservas netas. Si este nuevo crédito tiene más plazo y mejor tasa, financieramente al Central le convenía y le genera una mejora", explicó.
La capacidad del Gobierno para cancelar este swap y afrontar simultáneamente el pago de US$ 4.401 millones a bonistas privados este 9 de enero se explica, en gran parte, por el perfil de vencimientos heredado de la reestructuración de deuda de 2020. Ese proceso redujo significativamente la carga de intereses y aplanó la curva de pagos, lo que le permite al equipo económico "maximizar" sus herramientas y cancelar deuda con EE.UU. sin entrar en default.
No obstante, la ingeniería financiera tiene sus costos colaterales. Un informe técnico advierte que la necesidad del Tesoro de comprar divisas para estos pagos generó "una alta volatilidad en la liquidez en pesos" en los últimos días, lo que repercutió en una suba de las tasas de interés locales que "atenta contra la recuperación del crédito".











