José Domingo Pérez, el fiscal que encabezó las investigaciones del Caso Lava Jato en Perú, se enfrenta a un panorama complicado tras la desactivación del equipo especial que lideraba. En una entrevista sincera, el experimentado fiscal reconoce sentirse "derrotado" por aquellos que promueven la impunidad, pero asegura que continuará su labor en la Fiscalía, a pesar de las amenazas y el hostil ambiente que enfrenta.
Pérez, quien fue investigado en dos ocasiones por presunto enriquecimiento ilícito, afirma que su conducta y sus ingresos han sido exhaustivamente examinados por su propia institución. Lamenta que, a pesar de los logros obtenidos en otros casos emblemáticos como Alejandro Toledo y el Metro de Lima, el Caso Cocteles, que involucraba al partido Fuerza Popular, no haya podido llegar a su conclusión.
El fiscal reconoce que el Tribunal Constitucional, con una composición política, ha interferido en algunos de los procesos que lideraba, favoreciendo a los implicados. Asimismo, denuncia los ataques y el lenguaje agresivo utilizado por el actual fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, a quien acusa de representar a "aquellos grupos que utilizan el ataque".
Pérez se mantiene firme en su compromiso de continuar en el Ministerio Público, a pesar de las amenazas de suspensión y del ambiente hostil que enfrenta. Advierte que, tras haber enfrentado casos donde el poder económico y político están detrás, es inevitable que haya represalias en su contra y contra el fiscal Rafael Vela.
En medio de este panorama, el fiscal Pérez se ha volcado a la escritura, publicando artículos académicos para defender su labor y los resultados obtenidos en el Caso Lava Jato. Reconoce que la docencia y la abogacía podrían ser opciones para su futuro, pero por ahora su prioridad es continuar su trabajo en la Fiscalía, donde se siente "el rostro de la derrota y de la impunidad que viene ganando".











