Un hombre de 45 años de Polonia sufrió una reacción alérgica severa después de hacerse un tatuaje con tinta roja en el brazo. A raíz de esto, perdió todo el cabello y vello corporal, y desarrolló vitíligo y otras enfermedades autoinmunes.
El caso, descrito en un artículo científico publicado por la revista MDPI, sirve como una alerta sobre los potenciales riesgos de las reacciones inmunológicas a los pigmentos utilizados en los tatuajes.
Cuatro meses después de realizarse el tatuaje, el hombre comenzó a experimentar una intensa picazón y hinchazón en el área del diseño. Posteriormente, empezó a perder el cabello y el vello de todo su cuerpo, dejó de sudar y presentó erupciones cutáneas extensas.
Tras acudir a atención médica, fue diagnosticado con eritrodermia, una enfermedad inflamatoria grave que puede afectar hasta el 90% de la superficie corporal. Además, se le confirmaron alopecia universal (pérdida total del cabello) y anhidrosis (incapacidad de producir sudor), condiciones que no tenía antes.
Según la investigación, el organismo del paciente desencadenó una reacción inmunológica severa al pigmento rojo utilizado en el tatuaje. Esta respuesta no se limitó a la piel, sino que afectó a diferentes sistemas del cuerpo.
Aunque se le extirpó quirúrgicamente el tatuaje, eso no fue suficiente. Poco después, el hombre desarrolló vitíligo, una enfermedad autoinmune sin cura en la que la piel pierde su pigmentación.
Los autores del artículo explican que el tatuaje actuó como un detonante capaz de activar múltiples mecanismos autoinmunes a la vez, lo que llevó al desarrollo de diversas enfermedades en un paciente que no presentaba dichas condiciones previamente.
Los médicos advierten que, si bien ya se conocen los riesgos de reacciones cutáneas asociadas a los tatuajes, este caso muestra que, en situaciones raras, los pigmentos pueden desencadenar reacciones inmunológicas graves y sistémicas, incluyendo formas severas de enfermedades autoinmunes.
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