El Gobierno del presidente Daniel Noboa enfrenta crecientes sospechas de infiltración del narcotráfico y el crimen organizado en las más altas esferas del poder. El caso del juez Mario Godoy, quien permanece en el Consejo de la Judicatura pese a sus cuestionados antecedentes, ha desatado una crisis que pone en duda la integridad de las instituciones.
La evidente voluntad del presidente Noboa de proteger a Godoy y la actitud del mandatario frente al escándalo han generado un "auténtico shock colectivo" en el país. Mientras el presidente se encuentra de vacaciones en Aspen, Estados Unidos, la ciudadanía exige respuestas y acciones contundentes para limpiar el "lodazal" que parece haberse instalado en el Gobierno.
El caso Godoy es solo la punta del iceberg. Las sospechas de infiltración del narcotráfico y el crimen organizado en el poder se extienden a otras áreas, como la negativa del presidente de la Corte Nacional de Justicia, José Suing, a renunciar pese a los cuestionamientos sobre sus vínculos con Godoy.
Ante esta situación, el presidente Noboa tiene la oportunidad de disipar las "oscuras sombras" que lo rodean y recuperar la confianza de la ciudadanía. Sin embargo, su silencio y su aparente desinterés por abordar el problema de frente han generado aún más desconfianza en la población.
La crisis en la Justicia ecuatoriana pone en jaque la credibilidad del Gobierno y exige respuestas urgentes y contundentes. El futuro del país parece estar en manos de un presidente que, por ahora, parece más interesado en esquiar en Aspen que en enfrentar los desafíos que aquejan a su nación.












