El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva destinada a impedir que los tribunales o los acreedores embarguen los ingresos relacionados con la venta de petróleo venezolano depositados en cuentas del Tesoro estadounidense. La medida, anunciada por la Casa Blanca el sábado 10 de enero de 2026, tiene como objetivo preservar esos fondos para ayudar a crear "paz, prosperidad y estabilidad" en Venezuela.
La orden de emergencia establece que los ingresos, depositados en fondos de gobiernos extranjeros, deben utilizarse en Venezuela y no están sujetos a reclamaciones privadas. Trump citó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 y la Ley de Emergencias Nacionales de 1976 como justificación legal.
Esta medida se produce menos de una semana después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al líder venezolano Nicolás Maduro en Caracas. Varias empresas, como Exxon Mobil y ConocoPhillips, tienen reclamaciones de larga data contra Venezuela por la nacionalización de sus activos hace casi 20 años, a las que se les siguen debiendo miles de millones de dólares.
La Casa Blanca afirmó que Trump está "impidiendo la incautación de los ingresos petroleros venezolanos que podrían socavar los esfuerzos críticos de Estados Unidos para garantizar la estabilidad económica y política en Venezuela". Un acuerdo entre Estados Unidos y los líderes interinos de Venezuela también proporcionaría hasta 50 millones de barriles de petróleo crudo a Estados Unidos, donde numerosas refinerías están especialmente equipadas para refinarlo.
La orden ejecutiva de Trump se firmó el mismo día en que se reunió en Washington con ejecutivos de Exxon, Conoco, Chevron y otras compañías petroleras, como parte de una apuesta por animarlos a invertir 100,000 millones de dólares en la industria petrolera de Venezuela. Esta medida refleja los esfuerzos de la administración Trump por asegurar el control de los recursos energéticos de Venezuela y mantener su influencia en la región.











