En un consistorio con cardenales de todo el mundo, el Papa León XIV reconoció la crisis que ha causado en la Iglesia Católica el hecho de no haber acogido ni escuchado a las víctimas de abusos sexuales. El sumo pontífice lamentó que "muchas veces el dolor de las víctimas ha sido más fuerte por el hecho de no haber sido acogidas y escuchadas".
Durante la reunión celebrada el 7 y 8 de enero, el Papa expresó que, si bien no fue un tema central de discusión, quería abordar "un problema que aún hoy es realmente una herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares: la crisis causada por los abusos sexuales".
León XIV señaló que "el abuso en sí mismo causa una herida profunda que tal vez dure toda la vida; pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se debe a que se cerró la puerta y no se acogió a las víctimas, ni se les acompañó con la cercanía de auténticos pastores".
En su discurso, el Papa recordó el testimonio de una víctima que le explicó que lo más doloroso para ella fue que ningún obispo quisiera escucharla. Por ello, animó a los cardenales a transmitir a los obispos un mensaje claro: "La escucha es profundamente importante".
"No podemos cerrar los ojos ni los corazones", enfatizó León XIV, quien reconoció la crisis que esta situación ha causado en la Iglesia Católica a nivel mundial.
La reunión del consistorio extraordinario de dos días tenía como objetivo principal contar con el apoyo de los cardenales para la toma de decisiones en el gobierno de la Iglesia. Sin embargo, el Papa aprovechó la instancia para abordar este delicado tema que ha afectado gravemente la credibilidad y la imagen de la institución.










