Colombia ha dado un paso histórico al reconocer legalmente a los animales de compañía como "seres sintientes", lo que implica una visión más humana y responsable hacia el cuidado de las mascotas en el país. Esta medida, que entra en vigor a partir de este año, busca garantizar el bienestar y la protección de los animales que dependen del ser humano.
La nueva ley, aprobada recientemente, establece que los animales de compañía son seres que pueden experimentar sensaciones y emociones, y que por lo tanto merecen ser tratados con amor, respeto y responsabilidad por parte de sus dueños. Esto representa un avance significativo en la concepción de los derechos de los animales en Colombia, alejándose de la visión tradicional que los consideraba simples objetos de propiedad.
"Siempre he creído que una sociedad se reconoce por la forma en que protege la vida, especialmente aquella que no puede defenderse por sí sola", afirmó una de las impulsoras de la iniciativa. "Por eso, cuando Colombia dio el paso de reconocer a los animales de compañía como seres sintientes, avanzamos como país hacia una visión más humana, más consciente y más responsable".
La nueva legislación obliga a los propietarios de mascotas a brindarles cuidados adecuados, como alimentación, vivienda, atención veterinaria y espacios para su bienestar físico y emocional. Además, prohíbe el abandono, el maltrato y la crueldad hacia estos animales, estableciendo sanciones para quienes incumplan con estas normas.
"Esta ley es un gran logro para Colombia, ya que nos posiciona a la vanguardia en la protección de los derechos de los animales de compañía en la región", destacó una experta en bienestar animal. "Ahora el reto es asegurar su implementación efectiva y generar una cultura de respeto y cuidado hacia nuestros peluditos".
La aprobación de esta ley refleja un cambio de mentalidad en la sociedad colombiana, que cada vez reconoce más la importancia de velar por el bienestar de los animales que conviven con nosotros. Expertos esperan que esta medida sirva de inspiración para que otros países de la región sigan este ejemplo y avancen hacia una mayor protección de los derechos de las mascotas.












