La salud de la mujer es un campo ampliamente desatendido y lleno de mitos y malentendidos, según revelan médicos y expertos. Desde la forma en que se manifiestan los síntomas de enfermedades comunes hasta la falta de investigación en temas que afectan desproporcionadamente a las mujeres, existen numerosas brechas en el conocimiento y la comprensión de la salud femenina.
Una de las principales áreas problemáticas es la salud cardiovascular. La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte de mujeres en Estados Unidos, pero muchas mujeres descartan la posibilidad de un ataque al corazón debido a que los síntomas suelen ser diferentes a los observados en los hombres. Las mujeres a menudo experimentan síntomas como malestar en el pecho, falta de aire, náuseas y fatiga, en lugar de la típica opresión en el pecho.
Otro desafío es la respuesta inmunitaria más fuerte de las mujeres a las amenazas virales, lo cual puede ser beneficioso durante enfermedades agudas, pero también puede contribuir a problemas crónicos como las enfermedades autoinmunes, que afectan desproporcionadamente a las mujeres. Esto se hizo evidente durante la pandemia de COVID-19, donde las mujeres tuvieron menos probabilidades de morir, pero más probabilidades de desarrollar COVID prolongado.
La falta de investigación también ha llevado a malentendidos sobre la salud reproductiva y menstrual de las mujeres. Muchas mujeres y médicos desconocen que la ausencia de períodos menstruales puede ser un signo de problemas de salud subyacentes, como disfunción tiroidea o síndrome de ovario poliquístico. Asimismo, el sangrado anormal, incluso después de la menopausia, puede ser un síntoma de cáncer endometrial.
Otros problemas, como la incontinencia urinaria, a menudo se pasan por alto o se consideran tabú, a pesar de afectar a la mitad o más de las mujeres.
Los expertos coinciden en que es crucial que las mujeres se familiaricen con su propio cuerpo, confíen en sus instintos y aboguen firmemente por sí mismas cuando interactúen con el sistema de salud. Además, instan a los médicos a estar más atentos a las diferencias de género en la presentación y el tratamiento de las enfermedades.






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