La Cámara de Representantes de Estados Unidos dio un paso crucial esta semana al aprobar por 230 votos a 196 un proyecto de ley que extiende por tres años los subsidios mejorados de la Ley de Atención Médica Asequible (ACA), conocidos como los subsidios de "Obamacare".
Esta medida llega tras meses de intensos debates en el país y busca evitar un aumento masivo en las primas de seguro médico que afectaría a millones de familias de ingresos bajos y medios. De no aprobarse esta extensión, se estima que una familia de cuatro personas con ingresos apenas por encima del 400% del nivel de pobreza podría ver sus costos de seguro duplicarse de un mes a otro.
El proyecto ahora pasa al Senado, donde enfrenta un panorama más complicado. El líder de la mayoría republicana, John Thune, ha dejado claro que "no hay apetito" para una extensión directa sin condiciones, y los senadores de ese partido buscan condicionar el apoyo financiero a reformas estructurales que reduzcan el déficit federal.
Un grupo de trabajo bipartidista intenta redactar un texto alternativo que logre el consenso necesario para evitar un estancamiento legislativo similar al de 2025, cuando la disputa por el sector salud provocó el cierre de gobierno más largo en la historia del país (43 días).
La fecha clave es el 30 de enero de 2026, cuando vence el plazo para financiar el gobierno federal y evitar un cierre parcial. Se espera que los líderes del Senado intenten incluir el acuerdo de los subsidios de salud dentro de ese paquete presupuestario para asegurar su aprobación rápida.
Los puntos clave del posible acuerdo incluyen que no habrá cambios inmediatos en los pagos actuales y que, si el Senado aprueba la extensión, las primas se mantendrán estables para el ciclo 2026-2029.
Es importante destacar que, aunque los subsidios requieren estatus legal, el mantenimiento de los precios bajos en el mercado general ayuda a que las clínicas comunitarias y sistemas de salud locales no se saturen, beneficiando indirectamente a quienes no tienen papeles.











