Las abejas, esos pequeños insectos que juegan un papel clave en la polinización y la conservación de la biodiversidad, han demostrado tener una sorprendente capacidad cognitiva: pueden aprender a reconocer rostros humanos.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Queensland, en Australia, diseñó un experimento para explorar las habilidades de procesamiento visual y reconocimiento de las abejas. El procedimiento incluyó el uso de fotografías de personas, presentadas como parte de una prueba selectiva.
Durante el estudio, los expertos recompensaron a las abejas con una solución azucarada cada vez que elegían correctamente una imagen facial entre varias alternativas. Este método permitió observar cómo los insectos aprendían a distinguir rasgos humanos, una aptitud hasta ahora considerada exclusiva de los seres humanos y algunos primates.
El resultado fue inesperado: las abejas no solo lograron aprender a reconocer rostros humanos, sino que también demostraron una sorprendente capacidad para recordarlos con precisión. Este hallazgo ha puesto de manifiesto las avanzadas capacidades cognitivas de estos insectos, a pesar de su diminuto cerebro.
"El cerebro de una abeja, que apenas alcanza el tamaño de una semilla de sésamo, contiene cerca de un millón de neuronas. Aunque esta cifra es diminuta si se compara con los 86 mil millones del cerebro humano, los investigadores destacaron que el sistema neuronal de estos insectos funciona con una eficiencia notable", explica el estudio.
Lejos de limitarse a la polinización, las abejas han demostrado ser capaces de desempeñar tareas como la navegación a varios kilómetros de distancia y la comunicación mediante danzas. Ahora, el reconocimiento de rostros se suma a la lista de capacidades cognitivas avanzadas de estos insectos.
Según los expertos, la clave de este logro radica en la forma en que las abejas procesan la información visual. Lejos de analizar los rostros como una suma de ojos, nariz y boca, identifican un patrón global. Este enfoque, conocido en inteligencia artificial como "procesamiento de patrones globales", les permite memorizar y diferenciar los rostros como un todo, facilitando la identificación.
El avance logrado por los investigadores australianos no solo amplía el conocimiento biológico sobre las abejas, sino que también plantea retos y oportunidades en el campo de la tecnología. La habilidad de estos insectos para reconocer rostros ha despertado el interés de expertos en inteligencia artificial, al ofrecer pistas para el desarrollo de algoritmos más ágiles y eficientes en el reconocimiento facial.
Además, el estudio resalta la urgencia de proteger a las poblaciones de abejas, que enfrentan amenazas como la destrucción de hábitats, el uso intensivo de pesticidas y los efectos del cambio climático. Salvaguardar a estos insectos no solo es esencial para la agricultura y la polinización de cultivos, sino que permite seguir explorando las capacidades cognitivas insospechadas dentro del reino animal.












