El investigador Romeo Pérez Antón, uno de los principales expertos en el estudio de la transición hacia la democracia en Uruguay, analiza en una entrevista las similitudes y diferencias con la situación actual en Venezuela, y los aprendizajes que este país podría obtener del proceso uruguayo.
Pérez Antón señala que, a diferencia de Uruguay, en Venezuela aún no se puede afirmar con certeza que haya comenzado un proceso de transición real, ya que el aparato de la dictadura chavista parece mantenerse intacto, a pesar de algunas concesiones como la liberación de presos políticos. Esto marca una diferencia clave con el caso uruguayo, donde la derrota de la dictadura en el plebiscito de 1980 marcó el inicio de un proceso gradual que se extendió hasta 1989.
Otra diferencia fundamental es la ausencia en Venezuela de un sistema de partidos políticos consolidado y con apoyo popular, a diferencia de Uruguay. Esto, según el experto, podría explicar en parte por qué la administración Trump ha preferido hasta ahora mantener a la chavista Delcy Rodríguez, en lugar de apoyar a figuras opositoras como Edmundo González Urrutia o María Corina Machado.
Pérez Antón advierte que Venezuela no debería imitar el intento de "enterrar" las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura uruguaya, lo cual, a su juicio, no permitió una verdadera reconciliación. En ese sentido, señala que si bien debe haber algún tipo de amnistía, esta no puede ser en los mismos términos que en Uruguay, donde incluso se llegó a nombrar a militares en cargos ministeriales.
El experto subraya la importancia del intervencionismo externo, ya sea de potencias, iglesias o la masonería, como facilitador de los procesos de transición, algo que también estuvo presente en el caso uruguayo. Asimismo, destaca el papel clave que pueden jugar los partidos políticos, las Fuerzas Armadas y, en general, la capacidad de la sociedad civil para movilizarse y presionar por el cambio.
En conclusión, el análisis de Pérez Antón ofrece valiosas lecciones para Venezuela, al tiempo que advierte sobre los peligros de repetir los errores cometidos en Uruguay, donde la falta de justicia por las violaciones a los derechos humanos sigue siendo una herida abierta en la sociedad.










