Walt Whitman, el poeta estadounidense considerado fundador de una voz poética moderna en su país, es reconocido por su obra emblemática "Hojas de hierba". Pero más allá de su legado literario, Whitman dejó una ética de amplitud que resuena con fuerza en la actualidad.
La frase "Contengo multitudes", extraída de su poema "Canción de mí mismo", se ha vuelto un mantra para celebrar la complejidad de la identidad humana. Whitman planteaba que una persona no es un argumento lógico, sino un conjunto de capas, y que cambiar de opinión, sentir cosas opuestas o evolucionar no necesariamente es hipocresía, sino señal de vida.
Esta idea desafía la presión social por mantener una coherencia constante. Whitman responde: "No te debo una identidad fija. Si te desconcierta mi cambio, quizá tu idea de mí era demasiado pequeña". En lugar de ocultar esa complejidad, el poeta la celebra.
Más allá de su obra literaria, Whitman tuvo una vida marcada por la cercanía a los dramas de su tiempo. Durante la Guerra Civil estadounidense, se dedicó a asistir a heridos en hospitales, experiencia que moldeó su mirada sobre el dolor y la compasión.
Su legado, entonces, no es solo literario, sino una ética de amplitud que defiende la idea de que lo humano es plural y que la identidad no tiene por qué encajar en moldes rígidos. Por eso su frase funciona como un permiso: puedes ser más de una cosa sin traicionarte.
En un mundo que a menudo presiona por la uniformidad, la propuesta de Whitman resuena con fuerza. Celebrar la complejidad de la condición humana, en lugar de ocultarla, se vuelve un acto de liberación y de valentía.











