Carles Puigdemont, el alcalde de Girona, se convirtió en el sustituto inesperado de Artur Mas al frente de la Generalitat de Cataluña, después de que Mas renunciara a ser investido presidente para evitar la repetición de elecciones.
La crisis política en Cataluña a finales de 2015 parecía abocada a nuevos comicios tras el impasse entre Junts pel Sí, la coalición independentista que había ganado las elecciones, y la CUP, el partido anticapitalista que se negaba a investir a Mas como presidente. Sin embargo, una negociación de última hora, con Jordi S nchez de la ANC como intermediario, permitió alcanzar un acuerdo.
Mas acabó cediendo y aceptó retirarse como candidato, abriendo paso a la elección de un sucesor temporal que pudiera ser investido por la CUP. Tras barajar varios nombres, Mas y su círculo más cercano, entre ellos David Madí, se decantaron por Puigdemont, el alcalde de Girona, como el relevo idóneo.
La propuesta de Puigdemont generó cierto estupor en Converg ncia, el partido de Mas, ya que se trataba de una figura ajena a la vida orgánica del partido, aunque abiertamente independentista. Aun así, la decisión ya estaba tomada.
En una sesión de investidura celebrada el 10 de enero, apurando el plazo límite para evitar la repetición electoral, Puigdemont fue elegido 130 presidente de la Generalitat con los votos de Junts pel Sí y la CUP. En su discurso, Puigdemont pidió perdón a los ciudadanos por la manera en que se habían gestionado los resultados electorales y proclamó "el inicio del proceso" para que Cataluña fuese independiente.
La elección de Puigdemont, un alcalde relativamente desconocido fuera de Girona, supuso un giro inesperado en la crisis política catalana, que parecía abocada a nuevos comicios. Su llegada a la Generalitat abre una nueva etapa en el proceso independentista, con un presidente que ha prometido transitar "de la postautonomía a la preindependencia".










