La propuesta del Gobierno central para reformar el sistema de financiación autonómica ha generado reacciones encontradas en Galicia. Por un lado, el Partido Socialista defiende que Galicia es "una de las comunidades más beneficiadas" por el nuevo modelo, que tendrá en cuenta factores como el envejecimiento, la dispersión y la despoblación. Sin embargo, tanto la Xunta de Galicia como el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) han mostrado sus reparos.
El conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, lamentó que el sistema se haya pactado primero con ERC, "negociando lo que es de todos, solo con una parte". Por su parte, el BNG considera que la propuesta sigue sin reconocer la singularidad de Galicia y su realidad fiscal, sin resolver la "infrafinanciación estructural que lastra a la comunidad".
Pese a estos desacuerdos, el delegado del Gobierno, Pedro Blanco, destacó que los 587 millones de euros adicionales que recibirá Galicia en 2027 equivalen a "cuatro veces el presupuesto de la Xunta para construir vivienda".
La nueva financiación autonómica ha encontrado un rechazo generalizado entre la mayoría de comunidades, incluidas algunas gobernadas por el PSOE, como Asturias y Castilla-La Mancha. Únicamente Cataluña, a través de su presidente, Salvador Illa, se ha mostrado satisfecha, aunque en esta comunidad tampoco hay consenso.
Las comunidades del Partido Popular han criticado duramente el plan, con algunas amenazando incluso con llevarlo a los tribunales. Andalucía lo considera "poco creíble, de carácter electoral y sin consenso", mientras que Extremadura lo ha tachado de "auténtica aberración".
En este contexto, el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, ha instado al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, a "dejar de hacerle el juego a Feijóo" y aceptar el plan del Ministerio de Hacienda, que corrige "una injusticia histórica" para Galicia. Sin embargo, la "gran incógnita" es si Rueda defenderá los intereses de la comunidad o se alineará con la oposición del PP.












