Los líderes de los cinco partidos con representación en el Parlamento de Groenlandia defendieron este viernes el derecho de los habitantes de la isla ártica a decidir su futuro, en respuesta a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien insistió en que Estados Unidos "hará algo" con el territorio "por las buenas o por las malas".
En una declaración conjunta, los dirigentes políticos groenlandeses afirmaron que "el futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses" y que "ningún otro país puede inmiscuirse en ello". Asimismo, rechazaron categóricamente la posibilidad de convertirse en parte de Estados Unidos o Dinamarca, reiterando su deseo de ser "groenlandeses".
La reacción de los líderes locales se produjo después de que Trump asegurara que el control de Groenlandia es "crucial" para la seguridad nacional de Estados Unidos, debido al aumento de la actividad militar de Rusia y China en el Ártico. El mandatario estadounidense incluso llegó a plantear la opción de comprar la isla, aunque la Casa Blanca no ha precisado cómo se realizaría esa transacción.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que un ataque estadounidense contra su país significaría "el fin de todo", en referencia a la OTAN y la alianza de seguridad transatlántica. Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, también expresó su desacuerdo con Trump sobre Groenlandia, subrayando la necesidad de respetar el derecho internacional.
Expertos en derecho internacional señalan que la propuesta de compra de Groenlandia es jurídicamente inviable, ya que mientras forme parte de la Mancomunidad del Reino de Dinamarca, no se puede vender. Además, el Estatuto de Autonomía de 2009 reconoce explícitamente el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés y establece que cualquier camino hacia la independencia requeriría una negociación con Dinamarca y un referendo.
Un sondeo reciente muestra que la mayoría de los groenlandeses apoya la independencia, aunque no a costa de perder su nivel de vida. La población rechaza mayoritariamente convertirse en parte de Estados Unidos, pese a las ofertas económicas que Washington pudiera presentar.
La declaración de los partidos políticos refleja ese sentir: la defensa de la identidad nacional y la voluntad de decidir el futuro sin presiones externas. Groenlandia, con sus enormes reservas de minerales estratégicos y recursos naturales, se ha convertido en el "sueño polar" de Trump, pero los habitantes de la isla ártica han dejado claro que su futuro lo decidirán ellos mismos.


