La historia de Arlit María Martínez es una desgarradora muestra de la crueldad que pueden llegar a tener las políticas de inmigración. Cuando salió de su casa rumbo a su trabajo, fue interceptada por agentes del ICE y enviada rápidamente a un centro de detención. Dos días después, la tragedia sacudió su vida: su hijo Kevin, de apenas 15 años, falleció a causa de un cáncer, mientras ella seguía detenida.
El esposo de Arlit, Rigo López, intentó poner palabras al dolor que parece no tener consuelo. "Esto es demasiado para mí, es una muy mala noticia porque mi esposa no se va a quedar conmigo y mi hijo tampoco está más conmigo", relató a Univisión. Cuando la familia se enteró de que la salud de Kevin empeoraba, intentaron comunicarse con las autoridades del centro de detención en Baltimore para que Arlit pudiera salir, aunque sea por unas horas, y despedirse de su hijo. Lamentablemente, la respuesta fue negativa.
"Tratamos de sacarla, pero no la dejaron salir para despedirse por última vez de mi hijo", contó Rigo. El caso ha generado gran indignación entre los vecinos de la zona y personas cercanas a la familia. "No les estamos pidiendo que vuelva a casa, que vuelva a trabajar. No. Queremos que vuelva a casa y pueda lamentar la pérdida de su hijo", explicó una residente llamada Paola Subervi.
Mientras el dolor por la muerte de Kevin sigue fresco, Arlit María Martínez sigue detenida en Maryland. La familia está a la espera de una audiencia ante un juez, con la esperanza de poder explicar el caso y que les permitan enfrentar el duelo juntos.
Esta historia es un reflejo de la crueldad que pueden llegar a tener las políticas de inmigración, que anteponen los procedimientos burocráticos a la humanidad. La negativa de las autoridades a permitir que Arlit se despidiera de su hijo en sus últimos momentos es una muestra de la falta de empatía y compasión que, lamentablemente, a veces se observa en el sistema de justicia.








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