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Ñuble enfrenta alerta roja por ola de calor extremo que supera los 34°C

Ñuble enfrenta alerta roja por ola de calor extremo que supera los 34°C

La región de Ñuble, en Chile, se encuentra nuevamente en una situación de alto riesgo por la llegada de una ola de calor que superará los 34 grados Celsius durante casi una semana. La Oficina Nacional de Emergencia (Senapred) ha decretado una Alerta Roja para toda la región, advirtiendo sobre el peligro inminente de incendios forestales.

Esta no es la primera vez que Ñuble enfrenta este tipo de escenario. La experiencia regional muestra que durante los episodios de calor extremo, la Cordillera de la Costa, el valle y la precordillera concentran históricamente los mayores focos de incendios forestales. Además, la alta movilidad territorial propia del periodo estival multiplica los factores de riesgo.

En este contexto, la coordinación del sistema de emergencia es indispensable, pero insuficiente si no va acompañada de un compromiso activo de la ciudadanía. Los cuatro focos simultáneos registrados recientemente en Quillón, que motivaron una querella por parte del municipio, son una señal de alerta adicional sobre la gravedad de la situación.

Las autoridades han hecho un llamado al autocuidado y a la "faena cero", es decir, a evitar el uso del fuego, suspender trabajos agrícolas en horarios críticos, mantener limpias las franjas de seguridad, revisar el estado de maquinarias y vehículos, y denunciar conductas riesgosas. Estas medidas no son exageraciones, sino acciones mínimas de convivencia responsable en un territorio vulnerable.

Asimismo, la prevención también implica cuidar la propia salud frente al calor extremo, mantenerse hidratado, protegerse del sol y evitar exposiciones innecesarias. Un incendio forestal no solo arrasa con bosques y viviendas, sino que también pone en jaque a comunidades completas, satura los sistemas de emergencia y deja secuelas que perduran por décadas.

Ñuble no puede normalizar la emergencia estival ni resignarse a que cada verano sea sinónimo de catástrofe. La Alerta Roja debe ser leída como una oportunidad para reforzar una cultura preventiva que vaya más allá de los comunicados oficiales y se traduzca en conductas concretas. En esta materia, cada acción cuenta y cada descuido puede ser irreversible.

El primer cortafuego no está en los helicópteros ni en las brigadas, sino en la conciencia ciudadana. Solo entendiendo que la prevención es una responsabilidad compartida podremos enfrentar con mayor seguridad los días críticos que ya están entre nosotros.

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