Los incendios forestales que azotan el sureste de Australia han obligado a las autoridades a declarar el estado de desastre en la región. Los fuegos, avivados por una ola de calor y vientos cálidos, han destruido viviendas, ganado, tierras de cultivo y vastas extensiones de bosque nativo.
La primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, hizo el anuncio este sábado, otorgando a los bomberos poderes de emergencia para forzar las evacuaciones. "Se trata de una sola cosa: proteger las vidas de los habitantes. Y esto envía un mensaje claro: si te han dicho que te vayas, vete", afirmó.
Según el comisionado de Gestión de Emergencias, Tim Wiebusch, al menos 130 estructuras fueron destruidas por el fuego en todo el estado, incluyendo casas, cobertizos y otros edificios. Además, gran parte del ganado, las tierras de cultivo y los viñedos también se han visto afectados o destruidos.
Uno de los incendios más destructivos ha calcinado casi 150.000 hectáreas cerca de Longwood, una región cubierta de bosques nativos. Las imágenes muestran el cielo nocturno teñido de naranja mientras las llamas arrasaban el bosque. "Había brasas cayendo por todas partes. Era aterrador", relató el ganadero Scott Purcell.
A pesar de que las condiciones mejoraron este sábado, el comisionado Wiebusch advirtió que muchos de los grandes incendios seguirán ardiendo durante días, si no semanas, y que se esperan más fuegos como consecuencia de los rayos caídos durante la tarde y la noche anteriores.
Las autoridades han hecho un llamado urgente a la población para que siga las indicaciones de evacuación y abandone las zonas afectadas. La prioridad es proteger la vida de los habitantes, mientras los bomberos y los equipos de emergencia continúan luchando contra las llamas.












