El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) han puesto en marcha la Operación PARRIS, un plan a gran escala para revisar miles de expedientes migratorios ya aprobados en Minnesota.
La medida, que forma parte de una estrategia más amplia basada en directivas ejecutivas, busca aplicar controles más estrictos y detectar posibles casos de fraude. Según las autoridades, el foco inicial está puesto en 5,600 personas que ingresaron al país bajo programas de refugio y que aún no han recibido la residencia permanente legal.
La Operación PARRIS, siglas de Post-Admission Refugee Reverification and Integrity Strengthening, será liderada por un nuevo centro de verificación creado por el USCIS. Desde allí, los adjudicadores llevarán a cabo exhaustivos controles de antecedentes, reentrevistas personales y evaluaciones de mérito, con el objetivo de confirmar que la información presentada originalmente sea correcta y consistente.
"Minnesota es la zona cero de la guerra contra el fraude", afirmó un portavoz del DHS, al señalar que la administración Trump no permitirá que el sistema migratorio sea utilizado para engañar al país. De acuerdo con esa postura, la prioridad es proteger a los ciudadanos estadounidenses y hacer cumplir el estado de derecho.
La Operación PARRIS se apoya en los resultados de la Operación Twin Shield, una investigación reciente que destapó un fraude migratorio extendido en el área de Minneapolis Saint Paul. Con este nuevo operativo, la agencia asegura que continuará aplicando verificaciones máximas, detectando irregularidades y reforzando los controles con el objetivo declarado de garantizar la seguridad en Estados Unidos.












