Los activos bursátiles argentinos operaron al alza este viernes, luego de la confirmación oficial del pago de 4.300 millones de dólares de deuda soberana. Los bonos Globales y Bonares promediaron una mejora del 1%, mientras que el riesgo país de Argentina descendió 9 unidades, situándose en 566 puntos básicos.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cerró con un alza de 0,5% en pesos, alcanzando los 3.089.461 puntos. Este repunte se dio tras la reversión de las pérdidas iniciales durante la rueda.
El anuncio de un REPO (operación de recompra) con bancos internacionales habría despejado las dudas del mercado, aunque los inversores continúan cautelosos a la espera de señales de reinversión de los dólares provenientes del pago de deuda.
Según analistas, la reinversión de estos fondos será clave para evaluar el apetito de los inversores por los activos locales. Esto se considera fundamental de cara a los desafíos que Argentina enfrentará en 2026, no solo en materia de riesgo país y acceso a los mercados, sino también en los frentes cambiario, monetario y fiscal.
En este sentido, el Banco Central retomó esta semana las compras en el mercado de cambios, en un incipiente proceso de acumulación de reservas que no se daba desde hace nueve meses. Analistas consideran que estas acciones son una señal positiva de cara al próximo año.
Por otro lado, el Gobierno argentino le pagó a Estados Unidos los dólares utilizados de un swap de divisas que proporcionó el año pasado el Tesoro norteamericano, en un intento por estabilizar su economía. Según Reuters, la administración de Javier Milei utilizó unos 2.500 millones de dólares de este swap para pagar un vencimiento al Fondo Monetario Internacional y sostener el tipo de cambio antes de las elecciones legislativas de medio término.
En el plano externo, los índices de Wall Street también registraron ganancias entre 0,7% y 0,9% después de conocerse un dato positivo del mercado laboral estadounidense. Esto generó un "moderado tono positivo" en los mercados, aunque sin mostrar nuevos deterioros que pudieran requerir un nuevo estímulo monetario por parte de la Reserva Federal.










