Los agricultores catalanes han llevado a cabo movilizaciones en los últimos días para expresar su preocupación por el impacto que puede tener el acuerdo comercial ratificado entre la Unión Europea y Mercosur. La inquietud se centra en que los potenciales beneficios de este pacto no repercutan en los pequeños productores y queden en manos de los grandes inversores.
La asimetría en la normativa regulatoria entre ambos bloques ha alimentado el temor de los agricultores a una mayor competencia desleal, debido a la probable entrada de productos procedentes de países con exigencias ambientales menos estrictas que las europeas. Rafel Verdiell, dedicado al cultivo del arroz en el Delta de l'Ebre (Tarragona), ha expresado su preocupación señalando que, a su juicio, la situación actual favorece a los grandes inversores y perjudica gravemente al sector primario.
Según un informe publicado por Acció, la agencia para la competitividad de la empresa del Govern, el acuerdo comercial tendrá un impacto heterogéneo en los diferentes sectores económicos catalanes. Mientras que áreas como la automoción podrían registrar un crecimiento de las exportaciones, otros sectores, como el agroalimentario y en particular el arrocero, podrían verse perjudicados.
El estudio revela que Cataluña se sitúa como la segunda comunidad autónoma española en volumen de importaciones procedentes del Mercosur, con un 20,8% del total, únicamente por detrás de Andalucía. Además, subraya el marcado incremento de las importaciones en las dos últimas décadas, que han aumentado un 58% entre 2020 y 2023. Actualmente, las compras agrícolas con productos como frutas, habas, aceites, arroz y carne representan el 70% del total importado desde la región sudamericana.
Josep Antoni Vidal, responsable del sector del arroz en Unió de Pagesos y propietario de explotaciones arroceras en el Delta de l'Ebre, ha manifestado que la verdadera motivación detrás de este acuerdo reside en la búsqueda de beneficio por parte de las grandes distribuidoras, y ha puesto en duda la eficacia de este tipo de acuerdos para mejorar la situación de la población local.
Mientras las protestas se han llevado a cabo en Cataluña y otros países como Francia, Alemania o Grecia, el acuerdo ha recibido el respaldo de la mayoría cualificada de los Estados miembro de la UE. España ha mantenido su perfil como uno de los mayores defensores del pacto durante la negociación.
Desde el Gobierno central, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido que "es un grave error ver Mercosur como una amenaza, porque es una gran oportunidad, pero también para el sector agroalimentario". Por su parte, el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña, scar Ordeig, ha señalado que el sector primario catalán puede mantener su competitividad frente a los países del Mercosur siempre que se establezcan "reglas claras y con igualdad de oportunidades".












