El Congreso Nacional de Honduras se encuentra en una profunda crisis luego de la convocatoria a una sesión extraordinaria por parte del presidente del Congreso, Luis Redondo, que estuvo marcada por la polémica resolución aprobada y la notoria ausencia de diputados propietarios clave del partido Libertad y Refundación (Libre).
La sesión, que se llevó a cabo en medio de una crisis poselectoral, concluyó con la aprobación de una resolución que ordena el recuento voto por voto, una atribución que, según expertos y sectores políticos, no corresponde al Congreso Nacional, sino a los órganos jurisdiccionales electorales.
Entre los diputados propietarios de Libre que no asistieron a la sesión se encuentran Rasel Tomé, vicepresidente del Congreso Nacional; Rafael Sarmiento, jefe de bancada de Libre; Oved López y Hortensia "Pichu" Zelaya, hija de la pareja presidencial. Estas ausencias contrastaron con una sesión dominada por diputados suplentes y una nula representación multipartidaria.
La diputada Fátima Mena advirtió que la sesión fue convocada sin respetar los procesos legales establecidos y que el Congreso Nacional carece de facultades para intervenir en una declaratoria de elecciones ya emitida. Mena también señaló que ni siquiera figuras relevantes de Libre respaldaron la sesión.
Desde el propio oficialismo surgieron voces críticas. El diputado de Libre, Oved López, expresó abiertamente su desacuerdo con la convocatoria extraordinaria, a la que calificó como irregular, y reconoció que el resultado electoral fue adverso para Libre, llamando a aceptar la voluntad popular.
El presidente del Colegio de Abogados de Honduras, Gustavo Solórzano, calificó lo ocurrido en el Congreso como un hecho grave que trasciende la coyuntura política, advirtiendo que se está atentando contra la democracia, la institucionalidad y la Constitución de la República.
La crisis en el Congreso Nacional de Honduras se profundiza, con cuestionamientos sobre la legitimidad y legalidad de las acciones emprendidas, y la ausencia de diputados clave que pone en duda la representatividad de la sesión convocada.










