La escasez y el alza de precios del pollo, principal fuente de proteína en la dieta de los dominicanos, está afectando severamente a los consumidores a lo largo y ancho del país. Una investigación de campo realizada por El Nacional constató que el precio de la libra de pollo oscila entre los 90 y 125 pesos, muy por encima de los 84 pesos que cuesta el pollo congelado importado.
Los comerciantes de los mercados populares de Santo Domingo denuncian que los distribuidores les están limitando el abastecimiento, entregándoles solo la mitad o incluso un tercio de lo que normalmente reciben. Esto ha generado desabastecimiento y forzado a los vendedores a incrementar los precios para los consumidores finales.
"Nosotros le compramos a tres suplidores y nada más un solo nos pudo dar. Vendemos de lunes a vienes hasta 700 libras diarias y hoy nos mandaron 200 y pico", declaró María Elena Paredes, propietaria de una pollera en el mercado de Cristo Rey.
Por su parte, Rey Pascual, vendedor de pollo en el mismo mercado, indicó que los distribuidores solo le están ofreciendo la mitad de la carne que regularmente venden. En el mercado de Villas Agrícolas, Juan de Dios Mercedes, dueño de la pollera "La bendición de Dios", señaló que los distribuidores solo están llevando la carne cuatro días a la semana y la mitad de lo que demanda su puesto.
Incluso en algunos casos, como en el Mercado de Villa Consuelo, los vendedores denuncian que las distribuidoras ni siquiera les llevan el producto. "Hoy yo conseguí nada más 150 libras y necesitaba 300. Entonces, hay menos pollo y está más caro. Aquí la libra la estamos vendiendo a 100 pesos", precisó Michael Antonio.
Los avicultores y el Gobierno se culpan mutuamente por esta crisis. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) denunció la escasez y la atribuyó a una supuesta falta de planificación del Ministerio de Agricultura, mientras que la Asociación Dominicana de Avicultura negó el desabastecimiento y aseguró que la producción había incrementado 22%.
Sea cual sea la causa, lo cierto es que los consumidores dominicanos están sufriendo las consecuencias de esta situación, viéndose obligados a pagar precios elevados por un producto básico en su dieta diaria.











